Se ejecuta un desahucio en San Francisco (Bilbo), para que un fondo buitre recuperase una de sus propiedades

Solapas principales

imagenUn gran dispositivo de la municipal se presentó en la puerta y ejecutó el desahucio, ayudado por una empresa de seguridad que instaló en el mismo momento una puerta anti-okupa. Los jóvenes que viven en la casa se han quedado en la calle y sin ninguna alternativa.

AZET Etxebizitza Sindikatua. Algunas reflexiones sobre el último desalojo en el barrio de San Francisco

Mediante este escrito, queremos denunciar que ayer al mediodía, en el barrio de San Francisco, se ejecutó el desalojo de un piso de propiedad de un fondo buitre, donde vivían desde hace años un grupo de jóvenes. Un gran dispositivo de la policía municipal se presentó en la puerta del piso y ejecutó el desahucio, ayudado por una empresa de seguridad que instaló una puerta anti-okupa, dejando así en la calle a los jóvenes. Desde AZET Etxebizitza Sindikatua, queremos mostrar toda nuestra solidaridad a las vecinas desahuciadas. Además, a raíz de este último acontecimiento, nos parece necesario sacar algunas claves analíticas y políticas que vayan más allá del desalojo de hoy.

Como dicho, la propiedad de ese piso pertenece a un fondo buitre, Global Pantelaria, una empresa de inversiones que desde hace tiempo está apuntando el foco sobre el barrio de Sanfrancisco. En efecto, no podemos entender el interés de un gran fondo de inversión de capital internacional por dejar en la calle a unos jóvenes, si no ampliamos la mirada para ver qué está pasando en el barrio de San Francisco. Este barrio, ya desde hace años, está viviendo un lento y progresivo proceso de gentrificación: mejoras en la luminosidad y reformas de edificios y aceras, apertura de bares, tiendas y estudios de "hipsters" y, consecuentemente, sustitución de la población local (proletarizada y/o migrante) por clases más acomodadas. Este proceso tendrá su cumplimiento con la llegada del TAV y la nueva estación de Abando y con la reconversión urbanística y recalificación que éste proyecto traerá.

Pero, como sabemos, los buitres no esperan a que el cadáver sea carroña, sino que ya han tomado posición, esperando para poder lanzarse sobre el cuerpo caliente: en los últimos años estamos asistiendo a una gran inversión inmobiliaria y a un cambio radical en el mapa de la propiedad de este barrio. En estos 3-4 años, muchos de los pisos de San Francisco y Cortes han sido adquirido por bancos, inmobiliarias, grandes inversores y fondos buitres, en previsión de la revaloriazación que conllevará la recalificación de la zona y el proyecto del TAV.

Lo que vimos ayer es solo uno de los muchos ejemplos de la guerra contra a los pobres que están moviendo estos buitres carroñeros en el barrio: desalojos, desahucios, embargos, subidas de los alquileres, abandono de pisos vacíos con puertas anti-okupas... En efecto, hoy en día -y desde hace tiempo- en San Francisco conviven dos almas contradictorias y hostiles: por un lado, la de las personas racializadas y/o migrantes, de las mujeres y hombres de clase trabajadora, de las vecinas que llevan generaciones viviendo en el barrio, de los colectivos y vecinas que se enfrentan al problema de la vivienda y cada día construyen comunidad, recuperando la plaza y las calles. Y, por otro lado, el alma putrefacta del capital, la de los bancos y fondos buitres que están comprando todo el barrio y dejando en la calle a las vecinas, la de las instituciones que ponen a estos la alfombra roja y echan a las vecinas de toda la vida, el alma de la “gestión de la miseria” de los servicios sociales, la de la militarización y represión policial y la del racismo institucional e inmobiliario

El desalojo de ayer, como también los que veremos en los próximos meses, no son casos aislados o anecdóticos. Son consecuencia estructural del problema de la vivienda, de la gentrificación, del racismo institucional y de la especulación inmobiliaria. En cada uno de los desahucios y desalojos, en cada una de las luchas por la vivienda y resistencias que se darán en este barrio en los próximos meses, no se decidirá solo si una familia concreta puede o no quedarse en San Francisco, sino el futuro mismo del barrio: ¿Prevalecerá el alma popular y solidaria o la sombra gris del capital y su hambre de ganancia? ¿Ganará la guerra contra las pobres o la solidaridad de clase? ¿Se instaurará el higienismo social y la lógica de la propiedad privada o la de de auto-organización de clase y la auzodefentsa?

Nosotras tenemos claro nuestro lado de la barricada, y allí estaremos, defendiendo la casa y la vida de nuestras vecinas, construyendo esta barricada, a la vez que aprendemos a vivir tras ella.

AZET Etxebizitza Sindikatua

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