Manifestación el 25N en Alcázar de S. Juan, Ciudad Real

Solapas principales

cartel

Manifiesto

Hoy, y desde hace unos días, venimos oyendo –como si de rabiosa actualidad se tratara- el número “exacto” de mujeres “muertas”, dicen los medios de comunicación, bajo las presuntas manos de hombres a quienes tildan de machistas, como si el hecho tan solo fuera un número, como si el hecho fuese consecuencia de una condición que atañe únicamente a “ese hombre” a “ese agresor”, como si la muerta lo estuviera por propia voluntad.

Pocas veces los medios de comunicación inciden en la causa profunda de estos hechos, pocos son los que reflejan una realidad anclada en nuestros comportamientos cotidianos, pocas son las voces que denominan a estos hechos como crímenes machistas, ejercidos por hombres violentos, que amparados por un sistema profundamente sexista, toman una cruel iniciativa como culminación de toda una cadena de violencias ejercidas no solo por ellos, sino por toda la sociedad, asumiéndolas como parte de la vida y por tanto obligándonos, a quienes no lo entendemos así, a ponernos en una situación de perpetua rebeldía contra la cotidianidad.

Entendemos, quienes nos encontramos en este 25N diferente, que una sociedad condescendiente con una brecha salarial del 17% entre hombres y mujeres, con una total ausencia de corresponsabilidad en las tareas de cuidados y del hogar ( las mujeres dedican dos horas y cuarto más que los hombres a estas tareas), lo que influye en que los empleos a tiempo parcial sean ocupados por un 72% de mujeres, una sociedad –decíamos- que no siente especial preocupación porque el 70% de las pensiones no contributivas correspondan a mujeres, es una sociedad que silencia y consiente la feminización de la pobreza.

Aquí estamos quienes creemos que no es ni cultural, ni socialmente aceptable que las mujeres reciban apreciaciones sobre su físico en voz alta en mitad de la calle, quienes no aceptamos que una asamblea la voz más potente, la voz más respetada sea la masculina, quienes no entendemos que la imagen de las mujeres deba ser el soporte de comportamientos sexuales agresivos.

Hoy quienes deseamos no estar aquí, porque soñamos, alzamos la voz y tomamos la calle para que todas las personas sean partícipes de que la violencia que hoy se condena es la misma que se ejerce a diario con actitudes como las descritas más arriba, que además son amparadas (cuando no ignoradas y potenciadas) por quienes se han considerado nuestros y nuestras representantes. No olvidamos las medidas que desde hace unos años han tratado de imponernos y que afortunadamente las gentes en las calles han podido frenar (ley de tasas, reforma regresiva de la ley del aborto) ni otras que fueron adoptadas y que hoy ven sus consecuencias (cierre de centros de atención a mujeres que han provocado el freno de separaciones y/o divorcios en parejas unidas por la violencia machista). Pero tampoco olvidamos que aun habiendo frenado la reforma de la ley del aborto, aún este derecho natural de las mujeres continúa penalizado, que no somos libres para ejercerlo de forma integral, sin supuestos ni plazos. Ni olvidamos a las mujeres de mayor edad que, solas, tienen que hacer frente a una economía doméstica que roza la pobreza, cuando no viven inmersas en ella. Y como no, no olvidamos que hoy 57 mujeres han sido asesinadas.

Hoy muchas habrán lucido en sus solapas lazos violetas, con la cabeza bien alta por haber contribuido a legislar en materia de género, pero que nunca se opusieron a legislaciones que iban directamente encaminadas a perpetuar la pobreza femenina; otras se tomaran las manos alrededor de la santidad que confieren unas velas encendidas, mientras miran hacia otro lado el resto del año. Hoy regresaran a sus casas aceptando el sistema opresor capitalista, patriarcal, henchidas de democracia.

Nosotras y nosotros volveremos a nuestras tareas

de grito diario, estaremos en las calles, en las redes, en las tertulias y en las conciencias dejando bien claro que deseamos que EL CAPITALISMO Y EL PATRIARCADO CAIGAN JUNTOS!!!!!

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