El timo de la economía “competitiva” para bajarnos los sueldos

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viñetaEn Pocas Palabras. La Trastienda de la Democracia

15-M RONDA.- En España las personas que  trabajan han perdido un 25% de su salario real desde el año 2007 -inicio de la crisis/estafa provocada, en gran parte, por el sector bancario- hasta el año 2015. Sin embargo, una persona trabajadora en Alemania ha ganado, en el mismo período un 5%. Según un estudio sobre los sueldos en Europa, basándose en los datos oficiales de la oficina de estadísticas comunitaria Eurostat, el español medio gana 1.634 euros al mes; por tanto, alrededor de 19.608 euros al año. Este salario es un 20% más bajo que en la media de la Unión Europea, donde se sitúa en 2.062 euros al mes (al año, son 24.744 euros). Eurostat recuerda que en 2008 el sueldo anual medio de una persona trabajadora en España se situó en 21.500 euros, lo que significa que, desde entonces, ha perdido casi 2.000 euros de retribución anual.

Desde el año 2007 los salarios reales han caído en España un 25%, mientras que en Reino Unido lo han hecho a un ritmo del 7,5%. Esto significa que el sueldo medio en España se ha reducido una cuarta parte, tres veces más que en el caso del Reino Unido.

La caída de los sueldos en nuestro país, según los “expertos”, ha servido para aumentar el nivel de competitividad de la economía española.

Según el discurso oficial, el insostenible déficit exterior que tenía España fue el resultado de la pérdida de competitividad de su economía a causa del crecimiento descontrolado de los costes laborales.

viñetaEn el pasado, los problemas de competitividad con el exterior se resolvían devaluando la moneda. Desde que el euro es nuestra moneda, esto ya no es posible y la única solución es la devaluación interna, esto es, la reducción de los salarios y el aumento del paro al nivel más alto de todas las economías europeas.

Pero tal discurso oficial es falso; lo es en su conjunto y en cada una de sus premisas: ya que se corrigió el gravísimo desequilibrio exterior, pero no gracias a la reducción de los salarios.

A partir de 2008 se produjo en España una reducción intensa de los costes laborales unitarios (CLU), esto es, una devaluación salarial que nos impusieron. Así, mientras que en la media de la eurozona los CLU se incrementaron el 4,2% durante el periodo 2009/2014, en España se redujeron el 6,4%, un diferencial de casi 11 puntos.   

Aunque los salarios nominales entre 2008 y 2013 se mantuvieron casi estables, no ocurrió así con las enormes ganancias de productividad, que no sirvieron para mejorar los salarios porque se las apropiaron las empresas.

La explicación de la mejora competitiva vía costes se desmorona ante una evidencia contundente: los precios de exportación españoles no bajaron. Obviamente, si las empresas españolas no bajaron los precios en el exterior, no puede ser cierto que como consecuencia de la reducción de los costes laborales hayan mejorado su competitividad vía precios, pues la realidad es que la devaluación salarial no se ha trasladado a los precios de venta.

viñetaPero, entonces nos podemos preguntar ¿si la disminución de los costes laborales no se trasladó a una reducción de los precios en el exterior, a donde han ido? Pues a engordar los beneficios empresariales, porque el aumento de márgenes no lo han utilizado las empresas para bajar los precios y ser más competitivas, sino para aumentar sus ganancias. En realidad, lo que se ha producido estos años es un trasvase de redistribución de la renta de las personas asalariadas hacia los grandes empresarios.

Los datos son muy clarificadores: el excedente bruto de explotación de las grandes empresas aumentó en 31.000 millones de euros desde 2008 a 2013, mientras que la remuneración de los asalariados se redujo en 54.443 millones de euros.

Expresado en porcentaje, en el año 2008 los salarios equivalían al 65% de los costes laborales unitarios (VAB) generado y el excedente bruto el 35% y en 2013 la proporción es de 57% a 43%, una redistribución de ocho puntos a favor de los beneficios de las grandes empresas.

Lo cierto es que no se recuperó competitividad porque nunca se había perdido. La economía española en los veinte años previos a la crisis/estafa demuestra una capacidad competitiva superior a la de la media de los países de la Unión Europea.

Conclusión, la reducción salarial no mejoró la competitividad pero tuvo efectos colaterales muy negativos sobre la demanda interna. Por ello, diferentes organismos internacionales recuerdan que, en un momento en el que la recuperación comienza a tomar forma, las empresas deben empezar a subir los sueldos para favorecer el consumo y la inversión.

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