Debido a la crisis económica en la que nos encontramos, Elvira y Sotero se quedaron en paro y, al no encontrar otro empleo, no tuvieron más remedio que dejar de pagar el alquiler del piso en el que vivían, ya que no recibían ningún ingreso. Así, tuvieron que ocupar la vivienda del barrio de Pueblo Nuevo en la calle Germán Pérez Carrasco, 45, cuya propiedad es de Bankia. Su objetivo en este inmueble es habilitarlo y cuidarlo, para así poder rehacer su vida con su familia. Tienen un hijo de cinco años y junto a ellos vive también Dorila, hermana de Elvira, con su hijo de tan solo dos meses de edad.

Contra los recortes en educación