No al paro, no a la precariedad, no a la pobreza.
Hace tres años el pueblo de Barakaldo sufrió una importante conmoción al conocer que -a primera hora de la mañana del viernes 9 de noviembre del 2012- una vecina del municipio, Amaia Egaña, se suicidaba cuando iba a ser desahuciada de su vivienda. Esto concitó una de las manifestaciones más multitudinarias acaecidas en la localidad en denuncia de los recortes sociales y contra los desahucios. En tan sólo 10 horas 20.000 personas salieron a la calle.


En pocas palabras. Una tierra que agoniza