El rápido paso por Montevideo, sólo 3 días, sirvió para afianzar las relaciones con la gente de allí, más desde lo emocional que desde lo político, aunque también es una forma de hacer política. La llegada fue un poco complicada, porque el vuelo se retrasó, perdí el buquebus a Montevideo, no tenía como comunicarme... pero, como diría Manolo, dentro de la lógica de los viajes. Todo olvidado cuando volví a encontrarme con la gente que, cuatro años atrás, compartimos un cachito de nuestras vidas.

Como ya sabéis hay cinco baladrinas que estamos a punto de cruzar el charco para irnos a enredar un poco con las compas de sudamérica.
En la mañana de ayer tuvimos la rueda de prensa para denunciar la represión sufrida recientemente en Madrid.