l.El miércoles 23 de julio, ya entrada la noche, llegaban a Coia desde Compostela las gentes de Baladre para ir cerrando una semana de formación, de relaciones, de carretera, de convivencia...
En los bajos de la parroquia del Cristo de la Victoria montamos una deliciosa cena, que precedió a la dormida. El pabellón del colegio Celso Emilio Ferreiro dio descanso a las cerca de treinta personas que llevaban una semana de marchas que finalizaban al día siguiente en Vigo.
La mañana venía cargada de actividad. A partir de las 10h00 comenzamos con el tema: Cárceles y represión. Un compañero de Ceivar e otra de la campaña Cadea=Tortura presentaron el trabajo que están a desarrollar unos en el terreno del independentismo gallego y otros en la denuncia y apoyo de las personas que malviven en las prisiones.

Despertamos descansadas. Hemos quedado con Yanina para recoger los libros que le llegaron de la primera encomienda que mandamos; la segunda con los libros de José Iglesias nos dice que todavía no le ha llegado ya que suele tardar sobre una semana.
Entramos en Rosario, una de las ciudades "grandes" de Argentina, atravesando el enorme delta del río Paraná que durante kilómetros acompañamos en su crecida invernal. Una ciudad de más de un millón de habitantes, extensa y empobrecida en las grandes periferias como tantas. El gran negocio de la soja transgénica, hace que su puerto sea uno de los más grandes del país, donde los barcos chinos sacan la preciada haba verde por millones de toneladas para alimentar a sus cerdos al otro lado del planeta y cuyo negocio ha incrementado de forma brutal la trata de personas y el tráfico de drogas en la ciudad. Tres negocios de muerte que aquí se combinan a la perfección.