Un páis empobrecido con recursos minerales

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fotoEN POCAS PALABRAS. Un paseo por el mundo

15-M RONDA.- Jeanne Berat tiene 25 años y 5 hijos. Huyó de su pueblo, Daga en la República Centroafricana, cuando un grupo armado lo destruyó y mató a su marido. Caminaba por el bosque con uno de sus hijos en los hombros y otro en la espalda hasta que llegaron a una ciudad fronteriza en el Chad, donde una familia les acogió. Oxfam Intermón.

Desde que la República Centroafricana se independizó de Francia en 1960 su historia ha estado plagada de sucesivos golpes de estados y brotes de violencia que han desestabilizado al país y han imposibilitado superar una economía de supervivencia. Por ello, es uno de los países más pobres de la región, a pesar de tener recursos minerales valiosos.

Más de 860.000 personas han huido de sus hogares debido a la violencia provocada por el conflicto que estalló en diciembre de 2013. Más de la mitad de la población del país se encuentra en situación crítica, con grandes necesidades de alimentación, salud, agua, abrigo y todo lo básico para la supervivencia.
De los 4,5 millones de habitantes de la República Centroafricana, 2,7 necesitan asistencia, lo que significa que más de la mitad de la población del país se encuentra en situación crítica. Además de los más de 400.000 desplazados internos, más de 464.000 personas han huido durante el último año para buscar refugio en países vecinos, como el sur de Chad, donde más de 230.000 personas han estado llegando en oleadas sucesivas desde finales de 2013.

fotoLos últimos enfrentamientos en septiembre del 2015 han provocado más de 6.000 muertos y una nueva oleada de desplazados. El conflicto armado sigue amenazando las vidas de los civiles y ha provocado un aumento de los precios de los alimentos. La comida escasea. Muchas familias se ven obligadas a comer sólo una vez al día. La violencia que asola el país ha impedido que los agricultores puedan acceder a sus cultivos.
La infancia se enfrentan a la falta de acceso a los servicios básicos -como agua y saneamiento, salud, nutrición y educación- y además están siendo víctimas de la violencia y el reclutamiento forzoso: hay entre 6.000 y 10.000 niños soldado.

La esperanza de vida es de 51 años, la tasa de alfabetización es del 37%, y el índice de pobreza es del 62%, en este año 2015 que Europa proclamó como el “año europeo del desarrollo”. ¿Tiene Europa capacidad para escuchar los dolores y gemidos de las personas empobrecidas que la globalización neoliberal inflige a tantos y tantos seres humanos de todo el mundo?

¿Es compatible la justicia, la paz y la seguridad humana con la dictadura de los bancos y empresas multinacionales? Unos y otras, imponen a los pueblos medidas asesinas en nombre de una deuda exterior contraída sin su conocimiento para gastos que no corresponden a sus necesidades prioritarias en la mayoría de los casos.

Se está levantando miles de kilómetros de muros para separar a los pueblos, enfrentándolos unos contra otros, cuando podrían vivir con verdadera empatía, fraternidad y solidaridad si se consideraran aplasta-dos por la misma apisonadora de la economía capitalista.

La grave crisis en República Centroafricana es la crisis más olvidada del mundo en estos momentos.

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