En territorios zapatistas no hay feminicidios ni mujeres desaparecidas

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Foto: anred.orgDesinformémonos. anred.org.- A casi más de un mes de haber concluido este encuentro de mujeres que luchan, aún resuenan en las cabezas y en los corazones de quienes estuvimos presentes, los testimonios de las violencias sufridas por las mujeres de los 49 países que compartimos tres días intensos de actividades conjuntas. El tema del encuentro fue: La violencia contra las mujeres.

La organización planeada por las compañeras zapatistas durante esos tres días inicialmente se planteó en un primer día para denuncias en micrófono abierto, un segundo día para hacer propuestas de soluciones a las violencias y un tercer día para la fiesta que sana el corazón.

Esta organización inicial se reconfiguró cada día, pues las denuncias de violencias desbordaron los tiempos de los tres días y aunque hubieron las mesas paralelas de propuestas y fiesta (con música, danza, teatro y muchas otras actividades de las culturas de las mujeres de los distintos pueblos, tribus y naciones ahí reunidas), lo que había en las gargantas y en los cuerpos de las mujeres del mundo queriendo gritar su rabia, se prolongó durante todo el encuentro.

A este respecto las mujeres zapatistas, por segunda vez desde el primer encuentro de 2018, insistieron una vez más en lo pequeño que ven sus problemas comparados con los que vienen a denunciar las mujeres de todo el mundo, porque en los territorios zapatistas no hay feminicidios ni mujeres desaparecidas:(1)

… a más de un año del primer encuentro, no podemos dar buenas cuentas…

por eso convocamos a este segundo encuentro con un solo tema: la violencia contra las mujeres.

hermana y compañera, tú que pudiste llegar y tú que no pudiste llegar:

queremos escucharte y mirarte, porque tenemos preguntas.

¿cómo te organizaste?

¿qué hiciste?

¿qué pasó?

…nos siguen asesinando y todavía nos piden, nos exigen, nos ordenan que estemos bien portadas…

…es nuestro pensamiento entonces que, para luchar por nuestros derechos, por ejemplo el derecho a la vida, no basta con que luchamos contra el machismo, el patriarcado o como le quieran llamar.

Tenemos que luchar también contra el sistema capitalista.

Va junto con pegado, así decimos nosotras las zapatistas…

…lo que importa es que luchemos por nuestra vida, que ahora más que nunca, es la que corre peligro en todos los lugares y en todos los tiempos…

…la cuenta que nosotras te traemos es que en nuestras compañeras en este año no hubo ninguna asesinada ni desaparecida.

Sí tenemos algunos casos, según la última reunión que tuvimos, de violencia contra la mujer.

Y lo estamos viendo de castigar a los responsables, hombres todos ellos.

Y no sólo lo están viendo las autoridades autónomas, también lo estamos viendo como mujeres zapatistas que somos.

Y también te decimos la mera verdad que a veces nos peleamos entre nosotras, compañera y hermana. Peleamos por tonterías de como mujeres que somos.

Tal vez es que perdemos el tiempo en esas peleas pendejas porque ahora estamos vivas y seguras.

Porque hubo un tiempo en que sólo vivíamos la muerte.

Y, la mera verdad, mirando cómo están las cosas en tus mundos, pues no te ofendas hermana y compañera, pero deseamos que ojalá y llegue el día que ustedes se discutan y peleen por quién más bonita, más joven, más inteligente, mejor vestida, más novios o novias, o maridos y maridas, o porque traen la misma ropa, o porque sus crías son mejores o peores, o por esas cosas que pasan en la vida.

Porque ese día, compañera y hermana, quiere decir que eso, la vida, ya no es un problema.

Entonces tal vez podremos ser igual de pendejos que los hombres y andar de chismes y tonterías.

O tal vez no, tal vez entendamos entonces que ya vivas y libres, serán otros los problemas, otras las discusiones y otras las peleas.

Pero mientras ese día llega, hermana y compañera, pues tenemos que cuidarnos entre nosotras.

protegernos entre nosotras.

y defendernos entre nosotras…

Seguidas las palabras de inauguración nos sorprendió a todas la entrada de las mujeres insurgentas y milicianas del EZLN haciendo acto seguido donde una pequeña niña, que de llamarse Esperanza haría honor a su nombre, se posiciona en el centro de la gran plaza dónde se hace el evento. En torno a ella todas comienzan a desplegarse, saliendo de los cuatro puntos que hacen ángulos en la plaza entrando en este espacio cuadrado, haciendo círculos y formando un “caracol” en torno a la niña, que sigue al centro.

Las primeras filas en rodearla fueron las mujeres insurgentas, luego las milicianas que al ritmo de sus bastones de palo parecían iniciar más que una marcha militar, una danza colectiva, siguiendo la melodía de una cumbia de moda “niña mujer” que sorprende a todas las presentes y hasta nos hace bailar. La melodía no tenía letra, sino el puro ritmo que crea una paradoja: la solemnidad del despliegue de las fuerzas militares femeninas del EZLN y el baile que se comienza de manera espontánea entre muchas de nosotras al escuchar la música popular del grupo “los ángeles azules”, que las zapatistas escogieron para hacernos ver lo que habíamos escuchado de su palabra colectiva a través de la voz de la comandanta Amada:

Mis compañeras coordinadoras del encuentro me han encargado que les diga estas palabras porque soy mamá de una niña y está aquí conmigo. Porque nuestro deber como mujeres que somos que luchan es protegernos y defendernos y más si la mujer es una niñita apenas.

La tenemos que proteger y defender con todo lo que tengamos.

Y si ya no tenemos nada, pues con palos y piedras.

Y si no hay palo ni piedra, pues con nuestro cuerpo.

Con uñas y dientes hay que proteger y defender.

Y enseñarles a las niñas a protegerse y defenderse cuando ya críen y tengan sus propias fuerzas.

Así está la cosa, hermana y compañera, tenemos que vivir a la defensiva.

Y tenemos que enseñar a nuestras crías a crecer a la defensiva.

Así hasta que ya puedan nacer, criar y crecer sin miedo.

Nosotras como zapatistas pensamos que es mejor para esto el estar organizadas.

Lo sabemos que hay quien piensa que también se puede de individual.

Pero nosotras lo hacemos organizadas como zapatistas que somos.

Porque somos mujeres que luchan sí, pero somos mujeres zapatistas.

Las arqueras zapatistas rodean a las milicianas que se encuentran hacia el centro del circulo en torno a la pequeña niña zapatista (foto Ts’ujul)Quizás en esta determinación de defensa corporal de la que hablan las zapatistas y que nos mostraron defendiendo con sus cuerpos (cuerpas) a una pequeña niña, con sus arcos y flechas cuando hicieron el ultimo circulo del caracol rodeándola, protegiéndola, repitiendo tres veces, “preparen, apunten”, “preparen, apunten”, “preparen, apunten”, fue el modo de compartirnos su determinación, para detener cualquier tipo de agresión (La insistencia de presentar dicho acto en la inauguración como en la clausura del encuentro muestra su importancia).

Quizás este modo de defensa nos recuerde que ya existen otros modos que ya previeron las zapatistas y que implementaron desde antes del levantamiento en 1994, cuando promulgaron la Ley Revolucionaria de las Mujeres (en 1993) y luego en su ampliación en 1996, donde establecieron en los puntos 7 y 8 (de 33), que en territorio rebelde zapatista no pueden consumirse, ni drogas ni alcohol:

7 “La Ley Revolucionaria de Mujeres prohíbe estrictamente la siembra y el consumo de drogas, marihuana, amapola, cocaína, etcétera, en nuestros pueblos porque somos las mujeres las que más sufrimos las consecuencias”.

8 “Se prohíbe estrictamente la venta y el consumo de las bebidas alcohólicas en nuestros pueblos y comunidades, porque somos las que sufrimos golpes, maltratos, pobreza y miseria como consecuencia de este vicio”.

Después de una larga historia de dominación de hombres y mujeres por los trabajos de acasillados en las fincas los pagos a los hombres se hacían en las tiendas de raya con alcohol, lo que fue parte de un sistema de destrucción de las familias enteras donde los hombres sufrieron el alcoholismo y las mujeres y sus hijos vivieron las múltiples violencias a causa de esta práctica que se convirtió en una “mala tradición”. Esta dio permanencia a un estado de servilismo hacia el patrón, quien podía aprovecharse de las esposas y de las hijas de sus acasillados, sin que el hombre tuviera la fuerza de oponerse. Por eso, el hecho de haberse librado del alcohol en tierras zapatistas cambió radicalmente la vida de las mujeres, de las niñas y los niños, de las familias enteras en los municipios y comunidades autónomas.

Estas prácticas derivadas de La ley Revolucionaria de las Mujeres, como de los principios zapatistas en los que se rigen tanto hombres como mujeres en la organización zapatista, son prácticas a la vez defensivas y preventivas de la violencia hacia las mujeres en los territorios autónomos, en gran medida razones por las cuales ha sido posible, seguramente, desde el nacimiento de la organización que no ocurran feminicidios en territorio rebelde. “Falta mucho por hacer”, afirman las zapatistas pero no hay ni feminicidios ni desapariciones en nuestros territorios.

Los ejemplos que nos dan de integridad y de organización las mujeres zapatistas es un un reto para quienes vivimos en el “desarrollado mundo moderno del progreso” donde aparentemente las mujeres tienen alto grado de participación en ámbitos que antes fueron exclusivos de los hombres, pero de los que las estadísticas actuales de feminicidios muestran un incremento del 111 por ciento en los últimos 4 años.(2)

A qué llamamos progreso, a qué llamamos desarrollo cuando 10 mujeres por día son víctimas de desapariciones y feminicidios. Para las zapatistas queda claro que vivimos una crisis civilizacional tal como lo ha planteado el Concejo Indígena de Gobierno (CIG), desde su creación y que no es posible combatirla sin combatir al capitalismo patriarcal, que ve como mercancía los territorios, los mares, todos los recursos que nos proporciona la madre Tierra, pero también a las personas y en particular a las mujeres.

…esos capitalistas, y quienes los obedecen en los nuevos malos gobiernos, piensan que lo que queremos es paga. No pueden entender que nosotras queremos la libertad, no entienden que lo poco que hemos logrado es luchando sin que nadie nos lleve la cuenta, sin fotos, sin entrevistas, sin libros, sin consultas, sin encuestas, sin votaciones, sin museos y sin mentiras.

No entienden que lo que ellos llaman “progreso” es una mentira, que ni siquiera pueden cuidar la seguridad de las mujeres, que siguen siendo golpeadas, violadas y asesinadas en sus mundos progresistas o reaccionarios. ¿Cuántas mujeres han sido asesinadas en esos mundos progresistas o reaccionarios mientras tú lees estas palabras, compañera, hermana?

Tal vez tú lo sabes, pero claro te decimos que acá, en territorio zapatista, no ha sido asesinada ni una sola mujer en muchos años…(3)

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