La lucha contra el Estado Islámico tiene un marcado sabor a petróleo y gas

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fotoEN POCAS PALABRAS Un paseo por el mundo

15-M RONDA.- Los actos terroristas en París, el pasado 13 de noviembre, son condenables, sin embargo la reacción internacional es diferente frente a hechos violentos que pasan como “absolutamente normales” en el Medio Oriente. Los medios de comunicación intentan categorizar las víctimas. Hay muertos de primera y muertos de segunda, cuando todos somos iguales y hemos nacido con las mismas libertades.

Lo que sucede en el Medio Oriente es producto de la política de Estados Unidos que quiere mantener la protección sobre el petróleo y el gas que representan casi 60% de las reservas mundiales de petróleo y el 40% del gas, las fuentes energética más importantes de la economía mundial.

Desde hace más de dos años, Siria está sumergida en fuertes disturbios y matanzas indiscriminadas a manos de grupos apoyados desde el exterior por las monarquías árabes y países occidentales con larga tradición imperialista, como es Francia.

El papel de Francia frente a la crisis siria y el conflicto árabe-israelí está marcado por intereses comerciales. París ha dado prioridad en la región a la "diplomacia económica", según los expertos.

Desde el inicio de la crisis en Siria, Francia siempre ha brindado su apoyo a los grupos opositores armados que luchan contra el Gobierno de Bashar Al Assad, Presidente de Siria desde el año 2000.

viñetaEl analista internacional, Galeb Moussa Hamad, afirmó que Francia viola actualmente la soberanía de Siria al no coordinar con el Ejército de esta nación los recientes ataques contra el Estado Islámico (EI).

Francia no puede actuar como si fuese el patrón de la región haciendo lo que quiere. “Estuvieron diciendo que combatían al ISIS (EI) pero en realidad lo que hacían era proveer recursos y armamentos para que sigan desestabilizando a Siria con el objetivo claro de derrocar al presiden-te Bashar al-Asad”, aseguró este analista.

En este proyecto geopolítico de Occidente, Irak y Siria juegan un papel especial y, por ello, están condenados a desaparecer del mapa. El director del Centro del Desarrollo Energético de Eurasia, Mijail Ermolóvich, señala que "por Siria pasa mucho petróleo y gas y su territorio hace frontera con una zona del mar en donde hay enormes yacimientos de gas natural, con lo cual la importancia geoestratégica del país en los sistemas portuarios y de tuberías de tránsito regionales resulta vital".

El pasado 10 de septiembre el director de la Agencia de Inteligencia del Departamento de Defensa estadounidense, el general Vincent Stewart, declaró que "en el futuro, Siria se dividiría en dos o tres partes". En función de la distribución de campos petrolíferos y oleoductos del norte de Irak y del este de Siria, se puede calcular fácilmente cómo planean dividir ese territorio los militares norteamericanos".

Sería útil no arrojar más gasolina al fuego matando a civiles en operaciones militares en Oriente Próximo. Ayudaría el comprometerse a fondo en una justa resolución de conflictos como el de Palestina. Y también pensar en algo así como un Plan Marshall para promover crecimiento con protección social desde el Atlántico hasta India. Y dejar de mirar para otro lado cuando se trata de Arabia Saudí, promotor y financiador del retorno al origen del islam que inflama a los yihadistas.

Ralph Bunch, subsecretario general de la ONU de 1959 a 1971 y Premio Nobel de la Paz en 1950, escribió: “Para que la paz tanga sentido para la multitud de seres humanos que hasta ahora sólo han conocido el sufrimiento, en tiempo de paz y en tiempo de guerra, debe convertirse en pan o en arroz, en vivienda estable, salud y educación, así como en dignidad humana y libertad”.

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