En pocas palabras ¿en manos de quiénes estamos? Nº10

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cartelSE BUSCAN A LOS TERRORISTAS INTERNACIONALES DEL BANCO MUNDIAL Y EL FONDO MONETARIO

15MRonda.- En 2014, el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) cumplirán 70 años. Desde su creación en 1944, estas dos instituciones terroristas respaldaron activamente todas las dictaduras y todos los regímenes corruptos aliados de Estados Unidos, pisoteando la soberanía de los Estados, violando en forma flagrante el derecho de los pueblos, empobreciendo a la población e incrementando las desigualdades.

La crisis de los años 80 en América Latina es uno de los más claros ejemplos. En muchos países el desempleo llegó al 30 por ciento, y los salarios se redujeron más de un 50 por ciento.

"Para América Latina significó una década llamada “política de shock” para restablecer la perdida. Países que aplicaron estas recetas normalidad monetaria."

Las posturas que adoptó el FMI desde los años 70 consistieron en aplicar los mismos planes de política en todos los países del mundo, desde la libre movilidad de capitales y la ruptura de todas las barreras monetarias que resguardaban a los países, hasta los planes de ajuste y equilibrio estructural. La ideología del FMI obligaba a todos los países a aplicar la llamada “política de shock” para restablecer la normalidad monetaria. 

El término política de shock fue instaurado por Milton Friedman (economista de economistas) en los años 70 y se refiere a la retirada masiva de los subsidios estatales, la liberación total del comercio, la eliminación de los controles de precios y la privatización de los activos públicos. Para este economista americano “El gobierno es la causa de todos los problemas de la economía, por tanto el gobierno debe reducirse a la menor expresión”. 

La aplicación de los planes de austeridad resultaron excesivos (el tratamiento de shock puede matar al paciente), sigue hoy promoviendo más recortes y más austeridad con la “sugerencia” de una bajada de salarios en España. Para el FMI una reducción de salarios es la receta que mejoraría la economía y la volvería saludable. Pero la verdad es que bajar salarios, ¿a quiénes?, solo puede hundir más la economía doméstica. 

viñetaEn agosto de 2008, un mes antes de la quiebra de Lehman Brothers, una compañía global de servicios financieros de Estados Unidos que es una de las causantes de la crisis (estafa) actual, el economista jefe del FMI, Olivier Blanchard se despachó un documento en el cual concluía que "El estado de la macroeconomía es saludable”… y que “se había llegado a una amplia convergencia de visiones”, en la cual los problemas económicos estaban bajo control y “los problemas centrales para la prevención de las depresiones económicas habían sido resueltos”. 

El FMI, que a tres años del primer rescate a Grecia tuvo el coraje de admitir que cometió grandes errores en el manejo de la deuda helena, padece hoy de esquizofrenia. Por un lado reconoce que subestimó los efectos negativos de la austeridad sobre el crecimiento, y por otro lado sigue promoviendo la austeridad como receta pro crecimiento. ¿Quien entiende la receta del FMI? 

Desde el estallido de la crisis en 1982, el Banco Mundial y el FMI favorecieron sistemáticamente a los acreedores y debilitaron a los deudores en la mayoría de los países de Latinoamérica, África, Asia, y Europa central y oriental, comprendida Rusia, donde las privatizaciones masivas fueron realizadas en detrimento del bien común y enriquecieron de manera colosal a un puñado de oligarcas.

La liberalización de los flujos de capitales que continuamente estas dos instituciones terroristas han privilegiado, ha fomentado la evasión fiscal, la fuga de capitales y la corrupción. 

Estas dos instituciones mantienen a la mayor parte de los países en la marginalidad, a pesar de que esos países constituyen la mayoría de sus miembros, y privilegian a un puñado de gobiernos de los países ricos. 

El Banco Mundial financia proyectos que violan flagrantemente los derechos humanos, como el proyecto de «transmigración» en Indonesia (años 1970 - 1980) que tenía componentes que pueden considerarse crímenes contra la humanidad (destrucción del medio natural de poblaciones indígenas, desplazamiento forzoso de poblaciones). 

En materia de medio ambiente, el Banco Mundial prosigue el desarrollo de una política productivista desastrosa para los pueblos y nefasta para la naturaleza. Sin embargo, consiguió que se le atribuyera la gestión del mercado de los permisos de contaminación. 

El Banco Mundial y el FMI representan un terrorismo despóticos en manos de una oligarquía internacional (unas pocas grandes potencias y sus sociedades transnacionales) que refuerza el sistema capitalista internacional, destructor de la humanidad y de la naturaleza. 

El Tribunal de los Pueblos de la Tierra busca estos terroristas por el bien común de la Humanidad y la Madre Tierra. 

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