Contra el G20: crónica del primer dia ¡Vaya viajecito!

Solapas principales

Existen días en la vida de una que nunca olvidará. Es más, que seran motivo de risas y sonrisas durante muchísimo tiempo.

El 30 de junio, ayer, amanecíamos ultimando los detalles para comenzar un viaje largo, desde Irun/Hondarribi a Oldenburgo. Ruth haba gestionado por las redes los billetes de autobuses, hasta Bilbo y el de Berlin a Oldenburgo. Hace meses compramos los vuelos económicos de las dos baladrinas (Manolo y Ruth de Bilbo a Berlín . Todo parecía que estaba controlado.

Salimos en coche de Hondarribi a Irun, para dejárselo a un mecánico amigo. Ya en Irun, elaboración del pitillito mañanero mientras andábamos a toda velocidad para llegar al ALSA que nos iba a llevar a Bilbo, fueron trescientos metros de cuestas y prisas repentinas, parecía que íbamos a llegar, justitas, pero llegar. Cuando estábamos a cincuenta metros del autobús vemos como enciende el interruptor de salida y comienza a andar hacia nosotras; con desesperación le hacemos señas al conductor y nos ponemos delante, pero ni con esas, se marcha en nuestras propias narices.

La sensación era de superación total, ..y ahora qué???. La primera idea fue tomar el tren llamado Topo, recuperamos el aire, un poquito de más tranquilidad y entramos en la parada del Topo. Cuando el tren entra en la estación ponemos en duda que podamos llegar a tiempo a tomar un Bus en Donosti que nos lleve a Bilbo. Es más, somos conscientes que NO llegamos. De nuevo más angustia y agobios. Y tras varios intentos de hablar con Javi (un amigo de Ruth), descuelga el teléfono y se ofrece a llevarnos a Donosti. De nuevo con bolsos salimos corriendo de la estación del Topo, para la casa de Javi. Eso sí, recibiendo el saludo de la marcha del Alarde mixto de Irun, como lo leéis, salimos y ellas marchando por la calle; son las fiestas de San Marcial. Reponiéndonos como podemos nos vamos a buscar a Javi, que accede a llevarnos a la estación de Autobuses de Donostia. Llegamos con tiempo justo para comprar dos billetes del Bus directo de Donosti al Aeropuerto de Loiu (Bilbo). Y comprar dos bocatas de tortilla para el largo viaje.

Ya en el Aeropuerto el día sigue dándonos sorpresas. La primera es el registro a Ruth por los seguratas del control, tras pasar las bolsas y el escáner. Al rato los altavoces del aeropuerto piden a Ruth que vaya a seguridad, cuando ella corría hacia las máquinas delescáner, donde se había dejado su tablet y el billete.

Con más de una sonrisa vamos encarando la puerta de entrada al avión, una cola inmensa y vemos por las cristaleras el movidón de aviones que llegan y salen, nos sorprende tanto ajetreo, hasta que caemos en la cuenta de que estamos a 30 de junio, día de muchos viajes y el aeropuerto de Bilbo, esta saturadísimo de viajeras.

YA EN BERLIN

Con retraso salimos para Berlin. Y tras dos horas y media llegábamos al Aeropuerto de Tegel. Más tranquilas vamos saliendo por los pasillos del aeropuerto cuando recibimos la llamada de Mahats, que está esperándonos desde hace rato, en la puerta de salidas. Cuando parecía que la suerte comenzaba a sonreirnos, zas… dos policías secretas nos paran y meten en la habitación de registros y cacheos, que quitemos las cosas, que si llevamos drogas, que de donde venimos ??? cuántos días??. Al rato podemos abrazar a Mahats e iniciar el camino por los pasillos para tomar el Bus al centro de Berlín.

Procuramos sacar los billetes en una máquina, en la parada de buses urbanos, pero un desquiciado la bloquea delante nuestra; de repente vemos que podemos comprar el billete en el mismo Bus, cuando ya habíamos perdido el anterior. Más tranquilas, sentadas, a punto de salir...zas, nuevo golpe, nueva alarma ¿dónde está una de nuestras bolsas?. Pues sí, estaba en la calle, al lado de la maquinita estropeada, con rapidez a por ella y vuelta al Bus.

A la media hora estábamos en la estación de Autobuses, tras tomar el metro, en el centro de Berlín. Mahats, nos cuenta la noticia mas comentada ese día: los policías que están en Hanburgo para proteger la cumbre del G-20 se montaron un fiestón en uno de los hoteles donde están hospedados, y en las redes aparecen imágenes de una orgía y mucho consumo de cocaína. Igualmente Mahats nos habla de su paso por Errekaleor, del mes que lleva en Berlín cobrando una especie de RGI; los procesos que acarrea la GENTRIFICACIÓN, tambiénaquí, con el aumento de alquileres y de la vida en general.

A las 17 de la tarde nos despedimos de Mahats, cuando por fin aparece el autobús que nos va a llevar a Oldenburgo. Antes habíamos pasado un nuevo agobio, al ver que cinco minutos antes de la salida, nadie sabe de nuestro autobús, ni las mismas empleadas de la empresa. entendimos en parte cuando vimos el vehículo negro, conducido por un personaje de película. Llegó tarde, mal y a rastras que se dice. Tuvimos suerte y pudimos sentarnos juntas, pues no existe numeración en los asientos, quien primero llega pilla.

Ya en la carretera alucinamos con el coleguita que conduce el autobús, pitando a otros coches, adelantando a toda velocidad. Nada más y nada menos que un viernes, 30 de junio, saliendo de Berlín, camino de Hamnover, para luego parar en Berem y por fin estar, con retraso de veinte minutos en Oldenburgo. Se nos rompieron mitos y leyendas con el coleguita. Fueron casi seis horas de sufrir al locuelo de chófer, que está a días de jubilarse, si no lo está ya. Sin cambios de conductor, las seis horitas a pulso, manteniendo el nervio a la intensidad el colega.

YA EN OLDENBURGO

Fue entrar en Oldenburgo y pensar, si sucede un accidente, ya estamos en territorio amigo. Las calles nos resultaban conocidas y la alegríaaparecía en nuestras caras al pasar por debajo de las vías del tren y entrar en la parada de autobuses. Allí estaban Ulf, Michael, ....Bajamos del autobús con ganitas de salir de allí y abrazar a nuestras amigas. Sin dudarlo aceptamos ir al bar de siempre a compartir charlar y mojar los labios, al igual que sacando el mono de pitillitos que traía Ruth. Tras una hora llegó Guido, que nos comentaba sus gestiones con familias refugiadas a las que venían cobrando 150 € por hacer los papeles de solicitud de pago por sus hijas. Algo indignante, que ahora Guido y las baladrinas de ALSO realizan gratis. Nos comentan el programa para el sábado y domingo. Y decidimos ir a los locales de ALSO a cenar un poco y ya irnos a dormir, en las mismas salas del primer piso del edificio.

Hacemos bromas sobre los lugares emblemáticos para muchos grupos y culturas humanas, llegando a la conclusión que nuestro lugar, el de las gentes de Baladre es ALSO, en Oldenburgo. Aquí es donde durante treinta y un años, 31, funciona un Punto de Información y Denuncia, que dió origen a tantísimos otros en la misma linea, muy, pero que muy baladrina.

A la una del nuevo día nos echamos a dormir. UN DÍA INOLVIDABLE, DEL QUE NOS REIREMOS RECORDÁNDOLO Y COMPARTIENDO CADA UNA DE LAS SITUACIONES VIVIDAS.

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