La cesta de la compra cada vez más cara

Imagen15-M RONDA. En pocas palabras.- La OCDE acaba de situar a España como la segunda economía que más poder adquisitivo ha perdido entre los 38 países miembros de esta organización que agrupa a los países más desarrollados del Planeta.

Esto se debe a que la cesta de la compra en España ha subido un 40% desde 2020, lo que ha llevado a que su poder adquisitivo sea un 4,7% inferior a la media de la UE y la capacidad de compra de los hogares españoles un 5,6% inferior a la de 2008. La inflación sigue desgastando el poder adquisitivo de las familias en España. Los salarios, sin embargo, no han aumentado al mismo ritmo. Esto se traduce en una pérdida de poder de compra, aunque haya subido el sueldo de las personas trabajadoras en los últimos cinco años, tienen menos dinero en términos comparativos que en el año 2020.

Los salarios pactados en convenio han avanzado un 3,5% en 2025, sin embargo, la inflación acumulada desde 2020 supera el 22%, mientras que los salarios sólo han recuperado un 17% en esos cinco años. Dicho de otra manera, las personas trabajadoras en España son más pobres en 2025 que en 2020, a pesar de las subidas de su salario.

La inflación se nota. El gasto anual de las familias en el carro de la compra es 830 euros mayor que hace un año, según la Organización de Consumidores y Usuarios, y la prolongación de la escalada de precios ya está repercutiendo en los hogares. Un ejemplo, lo que en el año 1960 se podía comprar con 13,57 euros hoy necesitaríamos 1.000 euros.

El INE confirma que la inflación de octubre fue la más alta del año por la electricidad, los vuelos internacionales y del transporte en tren, Según datos del mes de enero de 2025, para una pareja sin hijos, el coste en alimentación ha subido en apenas tres años 105 euros al mes, en automóvil y transporte pagan 52 euros más y en ocio 65 euros más. Por el contrario, en vestido y calzado su factura mensual apenas ha aumentado en 5 euros más, 8 euros en bienes para el hogar y 10 euros en conservación y suministros.

Estamos condenados a ser "trabajadores y trabajadoras pobres" en una economía que crece estadísticamente, pero que se empobrece en la vida cotidiana.

Pero hay algo peor, el precio de compra de vivienda ha subido un 13,1% en 2025, mientras que el alquiler (la opción de millones de personas) ha escalado un 22% en dos años. Para una familia inquilina, esa subida de alquiler absorbe completamente la mejora salarial del 3,5% y genera un déficit presupuestario mensual que no existía el año anterior.

Los más perjudicados son quienes, en grandes ciudades pagan una hipoteca variable o viven de alquiler y se han cambiado de casa (que alcanzan hasta un 23% de pérdida de poder adquisitivo).

Y un colectivo que les afecta aún más son las familias con rentas bajas, que viven al día, sin capacidad de ahorro, para quienes un 10% de pérdida de poder adquisitivo implica no poder pagar a tiempo un recibo o no alcanzar a pagar bienes de primera necesidad... unos bienes cada vez más caros.

Así, no es extraño que los resultados de la quinta encuesta sobre tendencias sociales realizada por el Centro de Investigaciones Sociológicas muestran que los españoles tienen una mirada mayoritariamente pesimista sobre el futuro cuando se pregunta por la situación colectiva del país a diez años vista.

¿Quiénes son los responsables de la carestía de la vida? ¿Qué está detrás de la subida de la inflación? Grandes empresas y la banca, lo que quiere decir, ganan una minoría, pierde una mayoría:

  • La gran subida de los precios de la energía y los carburantes, que hizo dispararse el precio de gasolina, gasóleo, gas, electricidad y hasta butano, afectando de manera directa al funcionamiento de industrias, servicios, agricultura... y, claro está, en el precio de los transportes y la distribución.
  • El aumento de los costes energéticos, combinado con la subida de precio de las materias primas supone un gran incremento en el precio de alimentos.
  • Las políticas monetarias destinadas a enfriar la economía ha supuesto un alza de los préstamos de tipo variable... unas hipotecas prohibitivas conducen a muchos a plantearse la opción del alquiler, y el incremento de la demanda unido a la limitada oferta, de nuevo, provoca una subida de precios.

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