Del 15M al coronavirus. Una década vertiginosa

Solapas principales

Movimiento 15M valencia 20-05-2011El 15 de Mayo de 2011 brotó entre nuestros pueblos lo que desde entonces conocemos como 15M, un movimiento que generó una de las respuestas sociales más importantes en el Estado Español desde el inicio del siglo XXI. Cientos de miles de personas teníamos nuestros propios motivos para decir ¡¡BASTA YA!! y diversos factores los pusieron en común movidos por un impulso colectivo; la defensa de la nuestra dignidad.

Ese impulso reveló muchos nombres y rostros de seres indignos que anidaban en el poderes económicos y en las instituciones del Estado. También desveló sus planes y el mezquino interés de sablear nuestros derechos, nuestras economías, los servicios públicos básicos, nuestras viviendas. Señaló a quienes forzaban, a capas cada vez más amplias de la población, a un angustioso empobrecimiento. A patadas nos hacían descender de una escalera engañosa, en la sólo una minoría subía peldaños mientras la mayoría de la población veíamos cómo desde arriba se nos pateaba hacia abajo con privatizaciones, corruptelas, violencia y muchas mentiras. Nos escupían y decían que llovía. Literalmente robaron vida a millones de seres humanos.

Aunque fue importante la labor que cientos de colectivos sociales y organizaciones de lo más variado de la izquierda social y política hicieron con las convocatorias de manifestaciones para ese día de Mayo exigiendo “democracia real ya”, el detonante principal, la dinamita que hizo estallar el movimiento hasta donde nadie imaginó, fue ese reducido grupo de jóvenes que acampó sin permiso en Puerta del Sol en Madrid y que fue desalojado con violencia por la policía siguiendo ordenes del Ministro de Interior del entonces gobierno de Zapatero.

Al día siguiente se llenaron las plazas de las ciudades más importantes y en poco tiempo la de cientos de pueblos y barrios. Miles de personas, de las condiciones más variadas, mostraron su solidaridad con un grupo de jóvenes que tuvieron la osadía de plantar sus tiendas y exponer su descontento rebelde. Además consiguieron la simpatía de un 80% de la población. “La juventud dormida” al parecer no lo estaba tanto.

Las teorías más extravagantes atribuyeron la eclosión del 15M a Soros, a la CIA, a Rubalcaba, al PP, y a una larga lista de sectas varias. “No podía ser que la gente no estuviera manipulada” se afirmaba, negando que pudiera suceder algo así por voluntad propia del personal.

Fue la solidaridad con es@s jóvenes lo que hizo que las plazas fueran escenario de nuevos encuentros cada vez más participativos. Pese a las prohibiciones ante la jornada de reflexión de las elecciones generales (que luego darían la victoria al P.P de Mariano Rajoy en parte debido a la elevada abstención) la población respondió doblando su presencia en las acampadas; ”lo llaman democracia y no lo es” y “no nos representan” Lo hicimos sin miedos ni titubeos y la única violencia que apareció en escena fue la de los uniformados.

En mi opinión, el mérito y protagonismo sólo le corresponde al pueblo, y lo demás es tan discutible como relativo. “Sólo el pueblo salió en defensa del pueblo”; el actor principal de este episodio de rebeldía social, contra una estafa organizada por la Banca norteamericana e internacional dedicada a la especulación hipotecaria. (Lehman Brothers, Bear Stearns, JP Morgan, Cristine Lagarde, Luis de Guindos y demás camarilla) pero también en pro de un mundo más justo.

Dentro del 15M confluyeron lo más variopinto del espectro político, ideológico o social, pero todas las corrientes (más o menos organizadas, más o menos grandes) se vieron sobrepasadas por la dimensión de la participación popular y por su capacidad de poner en acción a miles de personas, de muchos sitios y condiciones, para salir a la calle, a las plazas, para levantar su voz en defensa de sus derechos y en contra de quienes los pisoteaban. Y lo hicieron todo a través de una herramienta muy útil; LAS ASAMBLEAS.

Y el número de plazas ocupadas aumento sin que nadie lo pudiera evitar. Y las asambleas empezaron ha gestionar, de manera horizontal y desde la libertad de expresión, sus exigencias y reivindicaciones, sus comisiones para organizarse; la comida y la dormida, las acciones a llevar, la difusión y coordinación, etc. Y dieron sentido a la palabra autogestión.

La cuestión es que el movimiento puso sus puntos de mira en dirección al capital usurero y especulativo, al sistema bancario, a las grandes empresas defraudadoras y a los políticos que las protegían. Puso en cuestión el modelo monárquico y la hipocresía constitucionalista de derechos escritos que nunca se cumplieron... vivienda, trabajo, sanidad. Hizo tambalear cimientos como el machismo o el racismo y resucitó los debates sobre las nuevas formas de utilizar la información y la tecnología, ha entender nuestra nefasta relación con la naturaleza. La toma de conciencia social nos abrió muchas ventanas cerradas por la indiferencia y las personas empezamos a comprender muchas cosas que antes nos era imposible entender.

Es decir, el 15M eligió una ruta que conducía a cuestionar el modelo globalizador del neoliberalismo y el capital financiero, que ponía en entredicho el modelo imperante y los planes para hundirnos, a todo el planeta, en su miserable concepción de un futuro sin futuro. Aunque en realidad empezó cómo resultado de la suma de muchas conciencias, más que revolucionarias de carácter reivindicativo (estafa de las preferentes, desempleo, desahucios, recortes en educación, privatización sanitaria, etc.) el movimiento sonaba demasiado a revolución. Encerraba aspectos revolucionarios en sí mismo, en el mismo hecho de su aparición. Se convirtió en la llave principal para abrir muchas conciencias acomodadas o adormecidas que empezaban a sentirse estafadas y defraudadas por un panorama bastante imprevisible e incierto. Empezó a convertirse en una referencia real para la práctica y la acción, también para la contraposición de pareceres, para la reflexión colectiva desde la diversidad, pero también proponía alternativas a cada uno de los atascos ocasionados por las contradicciones de un sistema económico, político e ideológico qué se sustenta sobre el autoritarismo y la imposición a través de la fuerza de sus desmanes en contra del 90% de la población del mundo.

Algunas de las características del 15M pueden ser discutibles o criticadas pero resumiendo fueron bien claras; asambleario, no jerárquico, anticapitalista, apartidista, autogestionario, solidario, ecologista, diverso, no violento pero de acción, descentralizado.

Vale que no utilizó un lenguaje clásico sobre la lucha de clases, qué destacaron conceptos interclasistas como “ciudadanía” y que muchas reivindicaciones eran reformadoras más que transformadoras. Sus reivindicaciones fueron muchas... y a veces polémicas. Recordemos la que se mantuvo en torno a la lucha minera, o las llagas que se abrieron cuando las mujeres plantearon en las asambleas la visión feminista de la luchas, lo de apolítico o apartidista, etc.

Quién no quiso ver la frescura de los debates colectivos en torno a esos asuntos, la riqueza qué en ellos se producía pese a sus alborotadas contradicciones, se perdió la posibilidad de comprender en la práctica más que desde la teoría, qué es en esa relación desde donde se pueden sacar nuevas conclusiones. Es así cómo en nuestra balanza interna empiezan a pesar lo mismo, lo particular y lo común, lo mio y lo tuyo, y la necesidad de relacionarlo. Es desde el error desde donde se puede buscar el acierto. Es desde el intercambio de puntos de vista, más que desde el dogma absoluto, desde donde se debería interpretar el presente y cómo poder afrontarlo junt@s.

Las verdaderas transformaciones se estaban produciendo en las cabezas, en las conciencias, donde anidaban rebeldías sedadas y dormidas durante años y que fueron sacudidas de golpe sin estar preparadas.

Generalizando, la mayoría de los temas que se aceptaban por la asambleas estaban repletas de “intención transformadora”. Las críticas a las leyes electorales, a los privilegios de l@s políti@s, a la forma del estado monárquico, a la perdida de derechos y libertades, a la intocable versión oficial de la transición, al abandono de lo público, al consumismo, al trato con los animales, al gasto militar, al racismo institucionalizado, etc. Casi siempre con el micro abierto o megáfono en mano a las miles de personas que acudían a las asambleas.

RE-EVOLUCIÓN DE LA DISIDENCIA

El 15M rompió con la pasividad en las conciencias y con una normalidad sumisa que acompaño años de crecimiento económico y consumismo. Cómo todo movimiento sufrió vaivenes, subidas y bajadas, errores y aciertos... y en muchas ocasiones sufrió el acoso de intereses partidistas ofuscados en liderar un “movimiento de masas”, qué siguiera directrices elaboradas al margen de las asambleas por dirigentes que nunca tuvieron ocasión de dirigir más que a sus propios adeptos o seguidores. Nunca tuvo portavoces oficiales ni estructuras jerarquizadas, y aunque siempre hubo quien quiso copar el movimiento, no lo consiguió.

Su evolución fue diversa; se pasó de la asambleas generales a las asambleas locales y de barrio, a las áreas dedicadas a luchas especificas como la PAH, Yayoflautas, feminismo, decrecimiento económico, soberanía alimentaria, medios de comunicación alternativa, defensa de los animales y ecologismo, contraculturales, etc.

Tras su primera etapa hubo una disgregación pero no una descomposición. El tiempo dio paso a distintas evoluciones y expresiones de lo que fue una pausada readaptación del 15M, en nuevas formas de respuesta social colectiva ante las distintas agresiones de los chorizos que no nos cabían en el pan.

Con el transcurso del tiempo y tras el desgate de meses de movilizaciones el 15M empezó a diluirse y poco a poco perdió la base de su existencia y de su influencia; la amplia participación social que lo origino y le dio sentido. Pero su esencia y su aportación siguió viva, dejando una impronta decisiva en lo que fueron las formas de resistencia que le continuaron, siendo un germen importante de muchas otras resistencias. Tras tres años el movimiento se debilito como tal, pero su espíritu de rebeldía fue recogido para seguir defendiéndonos de las agresiones que continuaban produciéndose.

El ímpetu que lo caracterizó se diluyó y se materializó en otras muchas expresiones populares de respuesta social y de las clases trabajadoras. Estas fueron algunas de las mas importantes: Dos huelgas generales muy agitadas, otras varias de estudiantes de Instituto y de Universidades, de la Sanidad Publica en Madrid, la de la Educación en Baleares, la de la Minería con su Marcha Negra a Madrid. La resistencia ante los desahucios y los escraches a políticos y bancos. Llegó la Primavera Valenciana, la lucha de Gamonal (Burgos) y otra vez l@s jóvenes fueron el centro de la solidaridad contra la represión policial.

Llegaron las MAREAS de todos los colores, los Rodea el Congreso y las Marchas de la Dignidad. Surgieron la lucha de Can Vies y después la del Banc Expropiat en Barcelona (de nuevo la juventud airada), la lucha en Murcia contra el Muro del AVE. Al mismo tiempo las personas ocupaban casas vacías y espacios rurales, surgían huertos urbanos, creaban medios de comunicación alternativos, se solidarizaban con las personas emigrantes y en contra de los C.I.E, se emprendían experiencias de redes de auto-consumo o autogestionarias, o se pedía el reparto de la riqueza y del trabajo y las Rentas Básicas (universal y de las Iguales).

Quisiera recordar una de esas luchas en la que tuve el placer y el orgullo de participar activamente (junto a gente de la Xarxa en Lluita- Comarca del Horta -Valencia): Las dos Huelgas de Hambre de personas de la Koordiadora de Kolectivos del Park Alkosa de Alfafar. Fueron a muerte, es decir, en serio. Las dos de más de 35 días, con sendas Acampadas frente a la Generalitat y el Ayuntamiento, con encierros en la Catedral y en la Universidad. Las dos consiguieron sus objetivos; cobrar los atrasos de miles de euros de los centros de día para menores y jóvenes del barrio y mantener los puestos de trabajo de la Kooperativa de Limpieza.

Un barrio acostumbrado a luchar, que no fue noticia nunca en los telediarios pero sí referencia -por su paciencia, coraje y ternura- para otros colectivos que sufrían la sequía presupuestaria de las instituciones, entre otras cosas.

Todas estas expresiones de disidencia (y muchas mas) fueron nuevos brotes de la esencia que se respiraba en el 15M. No las inventó pero las revitalizó. La acción directa y espontánea, el anticapitalismo autónomo, la democracia directa y de base, la participación por encima de siglas, la creación de espacios propios para hacer de la lucha social una lucha también política, fueron características que sobrevivieron a la casi desaparición del 15M organizado como tal.

HABLEMOS DE POLITICA EN MOVIMIENTO

Hay un asunto en el que no voy a profundizar mucho pero me parece oportuno sacar a relucir. Durante su trayectoria hubo personas y corrientes organizadas que plantearon la necesidad de que el 15M se transformara en una alternativa política, es decir, que se estudiara la posibilidad de crear una organización política o partido propio que encauzara toda la fuerza qué las movilizaciones demostraban.

Lo cierto es que las Asambleas, en las plazas, sí alguna vez debatieron este asunto siempre fue para concluir; que sí alguien quería emprender el camino de la lucha política electoral que lo hiciera, pero nunca en nombre del 15M.

Hubo propuestas de iniciar procesos constituyentes, de referéndum sobre la forma de Estado, propuestas de reforma de la Ley Electoral, ILP`s sobre la deuda, etc. Todo asuntos de marcado índole político que fueron debatidos abiertamente... pero nunca se acordó crear una organización política. Lo que sí pasó es que las organizaciones políticas clásicas de la izquierda fueron arroyadas y rebasadas sin saber como era posible todo aquello. Toda la vida tirando del carro y resulta qué ahora el carro tiraba de ellas. Intentaron copar algunas comisiones (legal, prensa, coordinación, reparto de palabras, etc.) pero las asambleas eran de todas las personas y generalmente ellas marcaron los ritmos de la acción y el discurso.

Lo sucedido después, con la aparición de Podemos, es algo en lo que se implicaron quienes quisieron. ¿Qué muchas personas, que se apuntaron al proyecto, procedían del 15M? Pues no hay que negarlo, pero decir qué Podemos fue o es la expresión política del 15M no sólo no es justo si no que además falta a la verdad.

Fue una parte que cosecho lo que pudo del movimiento pero sólo fue eso... una parte. Hoy Podemos forma parte, junto al PSOE, del Gobierno de España y junto a otras formaciones mantiene la gobernánza en ayuntamientos y gobiernos autónomos. Se podría debatir mucho sobre el grado de influencia del 15M en la aparición de Podemos y los caminos que ha recorrido ese sector del movimiento.

Quizás podríamos decir que son la expresión del desarrollo y evolución de una conciencia reivindicativa a otra de mayor contenido político, pero soy de la opinión que política es prácticamente todo y que es un error que se considere que sólo en un partido y presentándose a las elecciones se puede hacer política. Analizar lo ocurrido en estos últimos años, en el terreno de la participación electoral de las nuevas expresiones políticas, que cohabitaron o se germinaron al rebufo del 15M, es harina de otro costal, que requeriría ser analizado con mucho espacio y más tiempo.

No voy a entrar en qué es más ingenuo ¿querer reformar desde dentro la casa del amo o querer demolerla con el amo dentro?. Es posible que sea necesario combinar todos los caminos, o también que cada cual siga el suyo. Lo que niego es que los movimientos sociales transformadores no tengan capacidad de incidir en la política, sea de partidos, de gobiernos o de los Estados.

Sostengo que la acción social es siempre acción política y que por contra no todo lo político es acción social. Para quienes se dedican de manera profesional a la política, para que se preocupen de la función social de su trabajo, en muchas ocasiones necesitan ser zarandeados por los movimientos sociales, de índole popular y auto-organizados desde la base.

No creo que la aparición de Podemos fuera lo único que determinara la disminución de movilizaciones o la presión social. El 15M empezó a desfondarse antes de su aparición, tras más de dos años de un tenso pulso contra contra la represión, contra los medios mete-miedos, contra sus propias contradicciones, por el desgaste y cansancio de muchas luchas sin resultados. Fueron muchos meses respondiendo a muchas situaciones de injusticia. En última instancia, vivió y murió respondiendo a procesos naturales en los movimientos sociales, porque generalmente todo lo que sube baja. Lo difícil es estar subiendo siempre o mantenerse imperturbable en el tiempo.

El Estado hizo lo que siempre ha sabido hacer; usar su fuerza legislativa-coactiva y aplicarnos leyes mordaza, meter a personas en la cárcel, apalearlas, multarlas, fabricar casos montaje contra anarquistas e independentistas, buscar cabezas de turco con las que cebarse e infundir miedos. Pero los pueblos resisten y aguantan esas embestidas cuando los que les empuja a transgredir las leyes y enfrentarse a la injusticia se hace necesario. Se tomaron iniciativas de amigas, familiares, colectivos, etc, para el apoyo a la gente castigada. De las propias personas represaliadas nació la propuesta de Amnistía Social, y por lo tanto política. No se cometieron delitos... nos obligaron a saltarnos la ley tras el pobrecidio al que nos someten, rompiendo así lo que se conoció como PAZ SOCIAL, base imprescindible del aparente estado de bienestar social en el que dormitábamos.

Puestas así las cosas, tuvimos que curtirnos mentalmente ante una justicia en cuyos tribunales anidan muchos -demasiados- jueces sin juicio, herederos del más rancio franquismo. “cuando la injusticia se hace ley, resistirse es una obligación

El 15M perdió fuelle, pero quizás y sin pretenderlo inyecto la savia nueva que hacia falta para que germinara y brotara esa actitud de plantarse, de no resignación voluntaria que luego mantuvieron cada sector social que entraba en lucha.

Esto perdura hoy en día en las luchas por las pensiones, del feminismo y las mujeres, de la juventud que ve en la lucha ecologista una obligación ante su inestable futuro, en la acción solidaria entre personas desplazadas de sus países empobrecidos, que mueren en las fronteras asesinadas por el racismo de estado y sus bandas.

LA DIGIDAD HABLA TODOS LOS IDIOMAS

No digirió bien el poder la constancia del 15M. No sentó bien a los poderosos qué en Europa apareciera un movimiento que emprendiera caminos que condujeran la responsabilidad de nuestras desgracias hacia los verdaderos planificadores del nuevo desastre económico y social; la Banca, las multinacionales , los políticos corruptos, el F.M.I y el Banco Mundial, la Iglesia y el militarismo rampante.

Antes del 15M el conflicto llevaba un tiempo expresándose en Grecia con bastante virulencia en las calles o en las elecciones y de ahí las banderas griegas en las manifestaciones. El pueblo griego eramos también nostr@s. Eso se llama solidaridad entre pueblos defendiendo sus dignidades. A los estafadores tampoco les sentó muy bien las replicas en otras partes del mundo; Occupy la City en Londres, Occupy Wall Street en New York. No sentó bien el movimiento indignado en Portugal, Brasil o en México. Tampoco lo sucedido en Turquía con el movimiento del Parque de Taksim, en los masivos saqueos de respuesta a la violencia policial racista en el Reino Unido.

Demasiados frentes abiertos que se sumaban a las llamadas Primaveras Árabes en el Sahara, en Túnez, Egipto o Siria. El planeta se empezó a llenar de terribles conflictos “prefabricados” como en Turquía, Libia, Yemen, Ucrania, Honduras, Argentina, Paraguay, Chile, Venezuela, etc, que se sumaban a los enquistados en Afganistan, Irak, Kurdistan, Sudan, Palestina... entre otros tantos.

Antes de estos conflictos, los movimientos antiglobalización pusieron en más de una ocasión el dedo en la llaga. Persiguieron al G7, al G20, al FMI i al Banco Mundial allí donde iban, boicoteando sus cumbres y desmontando con argumentos sólidos los planes de limpiar la imagen de los poderosos. También través de la acción directa de los Black Bloc. Una de las últimas expresiones de estos movimientos fue el “Bienvenidos al Infierno” en el verano de 2017 en Hamburgo. En estas respuestas anticapitalistas hubo personas que perdieron la vida por la violencia policial

Fue una sucesión de luchas internacionalistas en muchos lugares del mundo. Seattle, París, México, Berlín, Gotemburgo, Génova. Estas luchas fueron semillas qué anunciaban la deriva del capitalismo salvaje neo-liberal y contribuyeron de manera importante a que movimientos como el 15M dirigieran sus miradas sobre quienes se escondían tras sus abultadas cuentas bancarias, infladas de dinero sucio y toxico. Se sembraron muchas ideas que florecieron cuando las condiciones lo permitieron. Y la crisis estafa del 2008-09 fue puro abono.

Los neo Chicago Boys (liberales parasitarios de los Estados que dicen denostar) se apoderaron de gran parte de la economía del planeta e impusieron métodos para mantener sus intereses particulares sobre las materias primas u otras cuestiones geoestrategicas.

Los capitalismos readaptados de Rusia y China siguen las máximas del capitalismo occidental, padre de cualquier otra versión de este sistema depredador con peligrosos síntomas psicopáticos; “créame un conflicto que yo haré un negocio”. Así las cosas, las disputas entre las potencias se han convertido en conflictos entre capitalismos aparentemente diferentes pero que se comportan de manera muy parecida; ¡crecimiento, crecimiento, crecimiento, miento, miento, miento! Llegó un momento que los jefázos, los adalides de la globalización, caracterizada por la libre circulación de capital y de mercancías (pero no de personas o derechos) empezaron a mirarse de reojo. Empezaron las guerras comerciales y arancelarias entre EE.UU y China. El Reino Unido empieza su desconexión con la C.E. Europea. Rusia defiende sus intereses estratégicos en Ucrania y en Siria de aquella manera... a lo Putin.

En América Latina empiezan a producirse Golpes de Estado, unos encubiertos y otros no; en Honduras, Brasil, Paraguay, Bolivia o Venezuela. En África se boicotea el intento de los países de dar sentido político y económico a la Unidad Africana. Este continente sigue siendo pasto del expolio de sus recursos naturales y víctima de los intereses de las empresas multinacionales. Un continente sometido, en el que cuando algún país intenta liberarse, antes tiene que pedir permiso a los paga-mercenarios del Occidente civilizado.

DOS PANDEMIAS: UN VIRUS... Y EL PANICO

En medio de este panorama caótico aparece el Gobierno de Donalp Tramp exigiendo que España no puede comprometer sus sistema informático oficial comprando a China los sistemas avanzados de la tecnología G5. Anunció, que de ser así, el Estado Español sufriría un recorte en distintas ayudas y financiaciones, entre ellas la antiterrorista. EE.UU, capitaneado por un descerebrado peligroso, presidente a causa del fraude electoral y de oscuros montajes paralelos llevaba un tiempo desestabilizando a los enemigos que se fabricaba en su lucha por la hegemonía del poder económico a nivel mundial. El mundo es suyo y no piensa compartirlo con nadie. Charles Chaplin recreó perfectamente en El Gran Dictador cómo ven el planeta estos degenerados. Después se descolgaron del encuentro Mobile World Congres de Barcelona la mayoría de las grandes multinacionales de lo último en redes, telefonía e informática (Google, Samsung, Apple, Telefónica, etc).

Ya hacía unos meses que nos acechaba a tod@s el Coronavirus19 (COVI-19) que ha cambiado tantas cosas. Opino que no nos ha vuelto sumisas...no ha hecho prudentes y muy pacientes. Quienes deberían producirnos pánico real son quienes, pese a todos estos años de lucha, siguen de manera carroñera intentando devorar nuestra condición humana, nuestra libertad y nuestros derechos más elementales.

Resistir en tiempos adversos (la pandemia y el confinamiento lo son) es condición necesaria para que cuando la situación nos lo indique podamos estar fuertes en las embestidas que surgirán. Es hora del apoyo mutuo, de los cuidados entre personas, de debatir superando las distancias y el aislamiento sobre nuestras razones y alternativas en esta situación, de reforzar la auto-organización y crear redes de respuesta a necesidades urgentes.

Los inyectores del pánico y la psicosis social, los vendedores de bulos y sensacionalismo amarillista, los corporativismos y el miedo paralizante, siguen activos alimentando sus cuentas a base de aumentar nuestros temores. La instalación de la pandemia fue precedida, y está siendo acompañada, por lo que ya se conoce como “infodemia”, propagadora del virus de la mentira y la contaminación deformativa, sembrada por grandes agencias y pequeñas guaridas de “la voz de su amo” llenas de francotiradores contra la verdad y la información.

El matonismo político de la extrema derecha es otra de las amenazas a las que responder con inteligencia. Su estridencia y brutalidad argumental es acunada por sectores de ofendiditos aznarianos y nostálgicos de un patriotismo tan éticamente podrido cómo el que mostró Trillo en el entierro de los soldados españoles del Yak 42 estrellado en Turquía. Mucha bandera, mucho ¡VIVA ESPAÑA! y ¡VIVA EL REY!, mucho padre nuestro y golpe en el pecho. Todo pura parafernalia opusdeista y nacional-católica. Y el Episcopado dando su bendición a través de su pecaminoso entramado mediático.

Sí podemos sacar conclusiones de esta última década transcurrida. De la que está porvenir es bastante más difícil hacer futuribles. No se si había que consultar las predicciones de Nostradamus por si nos da alguna pista más fiable que la de los lenguas largas de los sub-medios de desinformación. La neo-realidad y la neo-normalidad se presentan tan frágiles e inestables que de nuevo tenemos que alertar nuestras conciencias y estar enteras y preparadas para lo que venga. Quién sabe lo qué puede pasar en la siguiente década?.

De repente nos sentimos más cerca de un colapso que otros pueblos ya padecen. Sin imaginar que sucedería, el decrecimiento nos lo instalan por exigencias de una pandemia y el aire y la naturaleza experimentan que dejemos el cielo sin aviones y las calles sin coches. ¿Hacía donde iremos o se decantará la balanza? Faltan datos para dar un veredicto real y falta lo que podamos generar ante este panorama incierto. Cómo cuando surgió el 15M, es hora de reforzar nuestra confianza en el pueblo, en sus clases trabajadoras y su capacidad de auto-organización y respuesta. Deberíamos saber y ser conscientes; por separado somos un ligero soplo pero unidas podemos convertirnos en huracán.

Mantengamos en alto nuestra dignidad, nuestras reivindicaciones y colectivos, porque como decía Zapata... ”sí hay que pelear...pelearemos”.Tenemos la fuerza de la razón y ellos la razón de la fuerza. En tiempos nuevos, la misma lucha de siempre.

Jesus Arteaga “Jipy”
(Participante de la Asamblea de Paradas y Precarias de C.G.T-Valencia y cantante de Skaparapid).

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