Crónica 18: Trabajo comunitario y lucha guaraní en Sao Paulo

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El día siguiente tuvimos otra jornada intensa, desplazándonos con Ana hasta  la ciudad universitaria para participar en la Expominas, una feria feminista organizada por el colectivo feminista Mayume Watanabe de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo. Allí se dieron cita una treintena de puestos en los que destacaba la creatividad y la calidad de las producciones, así como la juventud de las creadoras.

Después de pasear entre los puestos, quedamos con una persona especial, Franz Thomas. Con solo 22 años, Franz inspira una madurez serena que no ha cautivado. Desde ese lugar nos habla de su trayectoria y de su vida, desde que siendo niño, y habitando el barrio Jardim Gaviotas en el Grajaú, zona sul de San Paulo, un barrio periférico más de esta ciudad monstruo, conoció a la ONG De Vento en Popa. Esa entidad, fundada por un atleta, promovía actividades náuticas en la presa de Billings, ubicada en en mismo barrio, empleando la vela como herramienta educativa para generar así concienciación de las niñas y niños sobre el agua como bien común, el cuidado de la naturaleza y el uso para el recreo por parte de las vecinas de espacios como la presa. Hoy Franz trabaja en otra organización, Bem Comúm, que pasó de ofrecer cursos preparatorios para la selectividad a jóvenes del barrio para convertirse en una impulsora de procesos educativos vivenciales. Mediante experiencias educativas tratan de posibilitar el acceso de la juventud precarizada a espacios y actividades culturales, apostando por la capacidad de autogestión, organización y cooperación entre lxs mismxs jóvenes. Actividades lúdicas, timbas poéticas, expediciones educativas, son muchas las iniciativas en las que está implicado este chico inquieto y sensible, que ahora prepara los exámenes para el curso de psicología. Con él hablamos de Baladre, trabajo comunitario, reparto de la riqueza y RBis, en un rato agradable y nutricio.

Ese día se declaraba la independencia de Catalunya y para nosotras tocaba celebrar. Por ello quedamos con Ana, Paulinho y Samira en Al Janiah, un espacio interesante, un espacio cultural y político impulsado por refugiadxs palestinas. Allí encontramos una efervescencia política con participación de personas de distintas culturas. La noche terminó en el samba de calle que todos los viernes se celebra en el barrio de Bixiga.

El día siguiente habíamos programado acudir con Paulinho y su amigo Rogerio a una comunidad guaraní que ha ocupado un parque natural ante el acoso de sus tierras por parte del gobierno de Sao Paulo y la pasividad de las instituciones federales. Allá fuimos en coche desde Vila Madalena hasta el área donde está situado el Pico do Jaraguá, un espacio sagrado para esa comunidad indígena. En el camino, vueltas y vueltas, pérdidas y buenas risas. También contar quienes somos y que es y hace Baladre a Rogerio, un profe de portugués, poeta y activista cultural del Movimiento Mesoperiferia, dedicado a organizar experiencias poéticas en distintos espacios de la zona.

La visita a la Aldeia Tekoa Itakupe fue de una emoción que las palabras difícilmente pueden alcanzar describir. A escasos quilómetros de una megaciudad se encuentra una comunidad originaria en lucha por su territorio y forma de vida, por los manantiales y ríos, fundamentales en su cosmovisión para la salud física y espiritual de la comunidad. Allí encontramos un ambiente muy baladrino en una jornada de convivio abierta a personas sensibles a la lucha de los pueblos originarios y en defensa de los ríos y bienes naturales. Llegamos justo a tiempo de disfrutar de una simple pero rica comida comunitaria para luego participar de una ruta por la bacia hidrográfica de Ribeirao do Manguinho de la mano de Adriano, del movimiento “Existe agua em Sao Paulo”. Este hombre particular, buscador de nacientes y activista por la conservación de los ríos que empezó su camino al soñar reiteradamente con el agua, nos contó la lucha de esta comunidad guaraní, información luego complementada por el cacique Diego.

Motivada por la intención del gobierno de Sao Paulo de tomar sus tierras supuestamente para ampliar un parque natural, en una estrategia perversa basada en lo que Adriano califica de burocracia ambiental, la comunidad guaraní llamó a representantes de diferentes etnias de todo el país para discutir las agresiones que el actual gobierno está emprendendo contra el pueblo indígena y sus territorios, ya de por si escasamente demarcado y constante asediado por las empresas madereras y del agronegocio. Decidieron ocupar el parque natural y organizaron una de las mayores manifestaciones indígenas, que congregaron más de cuatro mil personas de distintas etnias en la Avenida Paulista, una de las arterias de la ciudad y núcleo de la actividad financiera que tiene allí sus lujosas sedes. De allí fueron directamente a Brasilia a hablar con el ministro de Justicia y como de ese encuentro salieron sin ninguna garantía, decidieron emprender una acción de sabotaje con tintes épicos.

A principios de septiembre, después de una asamblea donde participaron unas doscientas lideranzas indígenas, decidieron subir hasta su lugar sagrado, el Pico Jaraguá, tomado por antenas de repetición y de telefonía, para desligarlas y así poder hacer escuchar su voz. De noche y guiados por las criaturas de la comunidad, guerreros y guerreras armadas de arco y flecha suben hasta el lugar y dejan a más de medio millón de personas sin seña del TV, radio y teléfono, paralizando también algunos trenes y incluso las TPV's de algunas tiendas. Adriano reiteraba que pese a lo arriesgado de la acción, cuyas consecuencias legales aún se desconocen, el clima era de mucha alegría y coraje, dando a entender que este momento de movilización de los pueblos indígenas promete continuar.

Aquí la gente que comprende el portugués brasileiro puede acceder a más información sobre esa esperanzadora lucha por el territorio y la sostenibilidad de todo un modo de vida y cosmovisión:

http://www.yvyrupa.org.br - http://campanhaguaranisp.yvyrupa.org.br/?p=420

El día terminó con una cena en casa de Samira y su pareja Juliano, compartida con Paulinho y Ana, en la que degustamos unas ricas panquecas y aún mejor conversación. Era nuestra despedida de la ciudad y practicamente de este mes de encuentros, reecuentros, aprendizajes y compartires, ya que el domingo ya nos dedicaríamos a preparar el equipaje para tomar rumbo a Madrid y luego Compostela.

Queda aquí nuestro agradecimiento profundo a toda la gente con quien compartimos, y muy especialmente a Paulinho, Ana, Samira y Juliano por todas las atenciones, cuidados y facilidades que nos han brindado. La sensación con la que nos fuimos a la cama era de profundo gusto y alegría de que nuestro camino se hubiera cruzado con unas personas tan especiales y solidarias, y de ilusión por mantener y fortalecer los enredos con estxs nuevxs amigxs!

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