
No hay nada más parecido a un machista de derechas que un machista de izquierdas.
Mientras la división del público y privado no se resuelve -y su resolución implicaría una revolución que lo transformaría todo-, y la izquierda no asume la lucha diaria, difícil e imprescindible de integrar el feminismo como un prisma para enfocar cualquier militancia o activismo, seguimos a reproducir el patriarcado. Y no nos vale la espera, no vamos a mantener el silencio para no perjudicar su revolución, mientras se perpetúan sus privilegios de la división sexual de dominación.


Ya hemos tenido que habituarnos a las salidas tardías, el perderse, que implica agobios y riesgos de que lleguemos a la hora adecuada al destino. En esta ocasión salíamos una hora tarde de Graná, dirección Almería unos 170 km. de autovía.