Último día (por ahora) con las gentes de ALSO (Oldenburgo)

Solapas principales

Guten morgen! Esta crónica sale más tarde, debido en gran parte a lo buena que está la cerveza alemana…

Este martes nos han llevado a conocer el terreno. Por la mañana, después de otro desayuno de esos a mesa llena, fuimos hasta la zona sur de Oldenburgo a conocer uno de los puntos de información que llevan desde ALSO.

Estuvimos en el centro “Adolf Kolping Haus”, en Lohne (también llevan otros dos puntos en Alhorn y Vechta, además del propio local en Oldenburg). El lugar es una especie de centro de día que pertenece a la iglesia católica; consiguieron el local gracias a un obispo de la zona que está implicado en las movilizaciones de las trabajadoras de la industria cárnica (suele aparecer en los medios de comunicación y nos contaban que ha sido amenazado en varias ocasiones por sus posicionamientos). Le conocieron hace dos años en una acción durante la cual bloquearon la empresa.

Una vez a la semana vienen al punto, esta vez han sido Guido, Andi y Samar quienes estaban atendiendo a las personas que venían buscando información. En el centro se hacen muchos tipos de actividades, como cursos de idiomas, música, catequesis… también funciona como lugar de ocio para personas mayores y atención a personas refugiadas.

Mientras las compañeras desarrollaban su actividad, aprovechamos para enterarnos mejor de las condiciones de vida de las personas que trabajan en la industria cárnica, nuestro siguiente destino.

Nos cuentan que en esa empresa coexisten unos 39 idiomas distintos, que muchas de las personas que trabajan allí no tienen unas condiciones de vida dignas, sobre todo en lo relativo a las horas de trabajo, los salarios y la vivienda. Los alojamientos consisten en habitaciones en las que conviven unas 6-8 personas, las casas están valladas y les recogen y devuelven para llevarles al trabajo en camiones. Y, por supuesto, cuando les despiden, pierden también su casa.

Después de ponernos en contexto, nos llevaron a un encuentro con los representantes sindicales del comité de empresa, liberados sindicales que nos cuentan con más detalle algunas de las particularidades de la empresa. Por un lado, a base de luchas han conseguido que el 60% de los empleados sean de contratación directa y no de subcontratas (cuando en esa industria el porcentaje es en carne blanca de un 30% contratación directa/70% subcontratas y en carne roja de un 10/90%) y también que se han preocupado de las condiciones de trabajo y de vida de las personas subcontratadas y siguen trabajando para mejorarlas. Se centran en el convenio de empresa, no existen convenios sectoriales, que viene amparado por un marco legal estatal. Además de la presión, nos dicen que han conseguido muchas mejoras gracias a trabajar en conjunto con otros sectores dentro de la empresa.

Debieron de vernos pinta de profesionales o de periodistas (igual por la manía de alguna de anotarlo todo para poder contároslo después en la crónica)… Pero les aclaramos con ayuda de Guido que estábamos allí para aprender y compartir, no para publicar en prensa.

Nos hablaron también del incendio que ha sufrido la empresa, que casualmente sólo afectó a los edificios viejos, que ahora están reconstruyendo para aumentar la producción con nuevas infraestructuras. Antes del incendio había 1200 trabajadores en la empresa, de los que ahora quedan unos 1000, aunque se han contratado más personas que hacen a mano los trabajos que antes hacían máquinas que se destruyeron en el incendio. La problemática actual es que la empresa está presionando para empeorar las condiciones y revertir los logros que se han conseguido, como el porcentaje de contratación directa. También están preocupados por la falta de implicación de los trabajadores en las luchas.

Hablamos también de la necesidad de extender la lucha fuera de la empresa, de la perversión del sistema capitalista y cómo tratar de aprender de los desarrollos que ya ha tenido en otros lugares. Su relación con ALSO viene de la necesidad de conocer más de cerca las condiciones de vida de los trabajadores subcontratados y para hacer juntas también la labor de denuncia pública. Les decimos que cuando necesiten ejercer presión sobre algún aspecto en el que podamos ayudar a difundir, nos avisen a través de las gentes de ALSO. Al irnos, Guido se quedó hablando con ellas y después nos contó que se quedaron muy contentas con la oportunidad de compartir su situación y sus luchas.

Volvimos para comer al local de ALSO de nuevo, y para las dos y media ya estábamos saliendo a dar un paseo. Ya conocéis el horario… Nos vamos acostumbrando.

Aprovechamos el día de sol para dar una buena vuelta por la ciudad llevando de guía a Roman y como traductoras a Cristina, Loula y Fabio. Oldenburgo es una ciudad de ventanas sin rejas, puertas de cristal y bicis sin candado. Primero nos llevaron hasta la Alhambra, un centro social propiedad de varios grupos de izquierdas de la ciudad en el que nos esperaban Malden y su hija Ouanna. Nos cuentan que el edificio se creó en 1866 como espacio festivo y de baile, que fue un lugar clave para la resistencia al nazismo en el barrio y después un centro de trabajos forzados. Después de la guerra fue un cine. Y a partir de 1979 lo compran distintos grupos de izquierda de la ciudad. Se supone (no está claro) que el nombre de Alhambra se lo ponen porque significa “castillo rojo”.

Tiene una sala de conciertos enorme, con escenario y bar, en la que se desarrolla la vida más festiva del lugar (por ejemplo, el movimiento LGTB de la ciudad se financia a través de las fiestas que organizan en esa parte del centro). En otro espacio, separado, se encuentra la biblioteca y zona de trabajo de los grupos (sala de ordenadores, sala de impresión, espacio de serigrafía, una sala para encuentros del movimiento queer-feminista…). Hay grupos diversos: antifascistas, antiracistas, antisexistas… También en esa parte del centro están las viviendas, pero no nos parecía muy apropiado subir las casi 10 que éramos, cámara de fotos al cuello, así que las dejamos sin ver.

En otro espacio encontramos el archivo histórico del local, distribuido por temáticas, grupos, publicaciones… Que ocupa muchas decenas de estanterías. Bicheamos un rato el lugar y después nos despedimos de la Alhambra (no sin antes conseguir unos cuantos panfletos y alguna revista que ya compartiremos).

Después de tomar un helado, nos fuimos a ver el proyecto de viviendas que están llevando a cabo Malden, Ouanna, Anda y otras compañeras que buscan una alternativa comunitaria y economicamente viable para vivir. El barrio se encuentra prácticamente en el centro de la ciudad y está formado por casitas unifamiliares, con derecho a disfrutar de terrenos (jardines, huerta, parque) comunitarios. Malden nos cuenta que el barrio se construye en 1890 asociado a una fábrica, eran viviendas para trabajadores y gentes pobres. Y mientras que ahora los alquileres del centro han subido casi un 30% en cuatro años, los del barrio se han mantenido muy por debajo. Por eso se han planteado comprar las viviendas crear un proyecto de vida común basada en la democracia directa y la autogestión. De momento han conseguido 7 casas… aún les faltan 50, pero trabajan duro para facilitar la parte económica, que es la que más dificultades supone. Podéis ver más sobre el proyecto en: www.alte-glashuettensiedlung.de

Nos invitaron a tomar en el jardín café, agua y sandía, mientras Roman nos contaba parte de la historia de Oldenburgo desde la vivencia de su familia. Nos dice que Oldenburgo es una ciudad de refugiados de Alemania del Este a partir de los años 50, incluidos su madre y su padre. Nos habla de cómo su madre, que tenía que trabajar en un psiquiátrico, intentó averiguar parte de la historia del lugar antes de los años 50 y no fue capaz de conseguir la información hasta muchos años después, cuando un historiador empezó a investigar y sacó a la luz uno de esos puntos negros que el nazismo ha dejado en la historia de cada pueblo.

Malden y Ouanna tuvieron que marcharse (hora de cenar y acostarse para las niñas alemanas). Nos despedimos de Malden con mucho cariño, agradeciéndole el gran trabajo de traducción y acogida de estos días. Hicimos incluso un intento de siesta, pero acabamos hablando sobre los próximos destinos, personas, lugares, encuentros y toda esa organización que conlleva. Nos quedamos sin traductor, pero fuimos capaces de comunicarnos, en inglés más o menos macarrónico, en la visita por el puerto fluvial de la ciudad. Román nos contó que el puerto ha sufrido un proceso de gentrificación, en el que además el principal constructor y dueño de los edificios es un tal “Johannes”, que es dueño de un tercio de la ciudad.

Después de la vuelta, acabamos la noche en un bar, “Marvin”, charlando y compartiendo con las compañeras de ALSO, gentes cercanas y traductoras, alrededor como no podía ser de otra manera, de una buena cerveza alemana. Y esa es la razón de que esta crónica se esté escribiendo ya por la mañana, camino de Hamburgo. Hablamos de la RBIs, de contradicciones, de los idiomas, de feminismos, de Baladre, de ALSO, de nosotras, de nuestras tierras… Y nos despedimos de algunas personas que seguro volveremos a ver en futuros viajes.

Esta mañana nos hemos despedido ya de las gentes de ALSO, que hoy tenían actividad en el local (ver el punto de información funcionando, en las mesas repartidas por la sala, con tanta gente compartiendo en el mismo espacio ha sido impresionante). Algunas han desayunado con nosotras, otras se han acercado hasta el local y otras han sacado un hueco del trabajo en el punto para despedirnos. La despedida con estas compañeras ha sido un momento muy emotivo, sabiendo que nos volveremos a ver pronto (algunas en las marchas, otras en el encuentro de octubre, otras el año que viene…).

Y aquí lo dejamos, que ya estamos llegando a Hamburgo. Mañana más. Besos!!!

 

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