Nigunha persoa deportada! Nombres propios para denunciar la violencia de las deportaciones

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Queremos dar nombres a quién se lucra con el negocio macabro de las deportacines y el control de fronteras. Air Nostrum, filial de Iberia, Viajes Barceló, Air Europa, Halcón Viajes y Viajes Ecuador, estas últimas integrantes de Globalia, propiedade de Juan Jose Hidalgo. Personaje conocido por operaciones empresariales opacas y subvenciones fraudulentas a vuelos insulares, apesar de que hasta hoy no se pudiera probar su responsabilidad. Sabemos muy bien como funciona la maquinaria judicial  y a quién se aplica la justicia en este sistema.

Queremos darle nombre a las personas que sufren las consecuencias de sus políticas del miedo y la arbitrariedad: Danny Vera.

Danny Vera llegó en el año 2002 al territorio español, con cinco años de edad en compañía de su madre. En el año 2003 se asentaron en Compostela. La adolescencia de Danny, como la de tantos jóvenes de familias en situación de exclusión y empobrecimiento, fue complicada. En el año 2012 pasó a situación de guardia por parte de la Xunta de Galicia en un Centro de Menores de la provincia de Lugo.

En 2015 vuelve a vivir con su madre y con ella siguió hasta su expulsión en noviembre del año pasado. No pudo gestionar su autorización de residencia por falta de ingresos suficientes de la madre, de quién dependía economicamente, y por no disponer de un contrato de trabajo al cumplir la mayoría de edad. Como tantos otros chicos y chicas que forman parte del 60% de población juvenil en desempleo. Pero con una diferencia. Danny forma parte de un grupo social aún más vulnerable: es una persona potencialmente deportable.

El Estado policial cumplió la ameaza que hace sobrevolar constantemente sobre las personas migrantes: Deportación exprés. Devolución en 72 horas a un país que, en este caso, Danny apenas conocía. Expulsadas y expulsados con independencia de su situación familiar, afectiva o social, de lo arraigadas que estén aquí.

Cada año el Estado Español deporta alrededor 10.500 personas. Más de 7 de cada 10 son deportadas, como Danny, directamente desde las comisarías. De forma exprés, sin que puedan despedirse de su gente, avisar a una organización de defensa de los derechos humanos o iniciar algún tipo de procedimiento legal para paralizar la expulsión.

En Galiza, cada día aproximadamente 2 persoas son detidas por no tener documentación en regla. Una parte de ellas, como le pasó a Danny, son deportadas de forma sumaria. Estas también son nuestras presas políticas. De una política migratoria racista, violenta, patriarcal y colonial.

Son nuestras vecinas y vecinos. Ante sus muros y concertinas, ante sus redadas racistas, construyamos una malla de solidariedad. Paremos este vergonzoso tráfico legalizado de seres humanos.

STOP DEPORTACIÓNS!

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