¿Municipalismo?, ¿Soberania comunitaria?

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 El municipalismo es soberania comunitaria. Municipalismo, ayuntamiento y comunidad

Parke de Alcosa. En nuestra opinión, la Comunidad no es algo ya fijado y estable sino es un concepto en continua construcción. Frente a quien plantea el desarrollo del municipalismo poniendo el acento en la incidencia en el Ayuntamiento, último reducto pero muy eficaz del Estado (se hace necesario recordar el papel de los ayunta- mientos en el problema de la especulación), nuestra propuesta lo pondría en la acción transformadora de y en la propia comunidad. Por tanto, tendríamos que diferenciar conceptos que a veces se cruzan, se mezclan y se confunden.

Desde nuestra visión, Ayuntamiento y Municipio son términos administrativos. El Ayuntamiento forma parte de la Administración del Estado, es decir, de la forma en que un grupo social se organiza para dominar, someter y explotar al resto; y el Municipio es el concepto territorial donde se desarrollan las competencias, establecidas por ley, del Ayuntamiento. La comunidad seria un espacio social de relación humana que tiene que ver con la vecindad, la cercanía, la cultura, los valores y la experiencia común; a veces puede coincidir comunidad con municipio, o con los núcleos de población de éste, como en las poblaciones pequeñas, pero no siempre es así, y que coincidan no quiere decir que no sean cosas distintas. Cuántas comunidades puede haber en un solo municipio de una gran ciudad!.

En definitiva, lo que estamos planteando, no es más que un proceso de transformación dialéctica, de cambio de la propia sociedad, en este caso de la comunidad. Por tanto no estaríamos hablando de un pro- ceso que comienza en el municipio y acaba en la comunidad, sino de un proceso continuado en la propia comunidad, o sea las prácticas sociales que hagan de la transformación de la política e inclusive del marco jurídico, algo posible (aunque para esto tendríamos que plantearnos no sólo un proceso comunitario sino revolucionario).

De todas formas, por mucho que nos empeñemos, si no hay prácticas comunitarias y cooperativas, de- sarrollo del apoyo mutuo y una producción y uso colectivo de lo producido, aunque cambiasen las leyes y los reglamentos, los títulos de propiedad, etc..., que no va ocurrir, y mucho menos con la estrategia de galanteo con los sumos sacerdotes de los grupos sociales que se desarrollan a través de la explotación y la dominación, seria papel mojado.

Esto no quiere decir que tácticamente, en una coyuntura determinada, en algún proceso, no pueda ser útil plantear una lista municipal o a la presidencia de la ONU llegado el caso.

PROYECTOS COOPERATIVOS Y MUNICIPALISMO

Cuando hablamos de proyectos cooperativos, transformadores, nos referimos a un proyecto que significa la apuesta por el desarrollo de la participación ciudadana, de tal forma que se pueda plantear en la práctica la gestión, por parte de la llamada sociedad civil, de los recursos que son de la ciudadanía, realizando una ocu- pación de lo público desde lo social. Porque en estos momentos, los dos modelos de gestión supuestamente públicos implantados, sea a través de la propia administración, como la estatalizacion de los servicios, o por medio de la privatización de éstos, se pueden considerar privados.

El modelo de sociedad estatalizada ya sabemos históricamente a donde conduce: por las buenas, al “estado del bienestar” y por las malas “el llamado socialismo real”; productos de un momento histórico, esperemos que irrepetible, con la burocratización y dirigismo en ambos casos como rasgos característicos. El modelo neoliberal de privatización de servicios, sin comentarios: el dolor, la exclusión social y el empobreci- miento de amplias capas de la población allá donde funciona, lo comentan solos.

Sin participación de la población, no hay gestión democrática; y participar no es, ni ser comparsas, ni meros electores de lo ya decidido por aquellos que tienen la capacidad de decisión. Hay que realizar un esfuerzo de creatividad para responder a los retos que el transcurrir del tiempo plantea a la sociedad. Con fórmulas del siglo XIX no se pueden resolver problemas del Siglo XXI, aunque no haya mucho que crear y si bastante que hacer.

RE-MUNICIPALIZACION

Cuando frente a la oleada de servicios públicos, privatizados, que hasta no hace mucho habían sido gestio- nados por la administración del estado y en muchos casos por ayuntamientos, se antepone el termino de “re municipalización” entendido por el hecho de que dichos servicios pasen de nuevo a ser administrados por las “corporaciones locales”, en nuestra opinión no se está garantizando el papel comunitario, participa-tivo y ciudadano, ya que la clave no es la naturaleza del sujeto “jurídico” que realiza el servicio, es decir el ayuntamiento, empresa social, asociación, colectivo, cooperativa, sino los mecanismos que acreditan que la toma de decisión, gestión, ejecución y evaluación se encuentran en manos de la población y por tanto de la comunidad.

Es decir, estamos evocando un proceso de des-mercantilización de los servicios públicos locales que es- taría en el camino de aportar su verdadera dimensión comunitaria. En este proceso es claro que nos encon- traríamos en un momento de búsqueda, de tránsito, donde la “economía solidaria” puede jugar un papel significativo.

Pero este obsceno deseo de ciudadanía consciente, que asume sus propias necesidades de servicios, desde el apoyo mutuo, el respeto, el intercambio, impidiendo que hagan negocio de nuestras necesidades, está necesitada de una compañía; para que una tenue sombra de este delirio se deslice en nuestra existencia cotidiana, “la renta básica de las iguales” se hace imprescindible.

En un mundo donde los “papeles coloreados” siguen siendo algo más que el ajuste del intercambio, la garantía de ingresos que palien las necesidades inmediatas, “casi biológicas”, crea la posibilidad de un planteamiento comunitario de actuaciones, tan necesarias como cuidar un jardín, limpiar calles, acompañar a “pekes” o mayores, recoger la basura, embellecer alcantarillas, cuidar nuestra salud, compartir nuestros conocimientos con el vecindario y más... Transformar el modelo social actual pasa en nuestros días por agrietarlo, por permitir que el viento que se deslice por sus desajustes socave sus cimientos, “regalándonos”, con un empujoncito, una sonriente mirada de la historia mas allá de azares y destinos.

 LA COOPERATIVA DEL PARKE

La cooperativa del Parke no es una propuesta privada sino una opción publica y social. Empezamos a nombrarlo como un proyecto social y comunitario de lucha contra el desempleo, el empobrecimiento y la exclusión, partiendo de la economía social y la participación ciudadana, utilizando los servicios públicos como una de sus líneas de desarrollo. En definitiva, planteamos a la ciudadanía gestionando un servicio público de una forma directa, y haciendo de esta gestión una lucha contra la exclusión, y ésto era justo lo contrario del volver a la vieja formula de contratación directa que no es más que una tapadera del clientelismo ancestral en la relación entre la administración y la población.

La transformación social es consecuencia de la concreción de valores como solidaridad, justicia social y participación ciudadana, y de una visión de la economía que va más allá de la rentabilidad financiera. De forma que cuando se plantee el problema de la socialización en el campo productivo no se confunda sociedad con estado, o con administración, como le ocurre al ayuntamiento de Alfa- far, que unas veces asume claramente los valores de privatización y neoliberalismo, como ocurrió al principio del conflicto cuando excluyó a la cooperativa social con el objetivo de privatizar el servicio y realizar un concurso público, y otras confunde municipalización, que significa contar con las iniciativas sociales del municipio, con ayuntamentalización. Ayuntamentalización porque el ayuntamiento no es más que el ente administrativo del municipio, y si tiene que tener un papel, que éste sea el de impulsor y supervisor administrativo, pero no necesariamente el ejecutor de las políticas sociales y de empleo. Estas visiones, o bien neoliberales o bien intervencionistas, es lo que separa a la izquierda institucional de los movimientos sociales.

Tomado de:
- “Economia social y participación” (septiembre 2002)
- “La cooperativa que marca la historia 1995-2005: kolectivos del parke, 20 años”
- “Desde el parke frente a la crisis social” (2009)

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