El otro "Papa" de Buenos Aires

Solapas principales

fotoReproducimos aquí, de forma íntegra, el reportaje sobre nuestro compañero Emiliano de Tapia, que aparecía el 17 de Marzo de 2013 en el periódico El Mundo.

RESCATES CONTRA LA CRISIS / EMILIANO DE TAPIA

Buenos Aires se llama el barrio salmantino de la droga y la exclusión. Allí vive Emiliano de Tapia, el sacerdote que ha puesto en marcha un proyecto para amparar a los más castigados por la crisis. Con el consentimiento del Obispado, quiere recuperar terrenos baldíos de las parroquias rurales y ponerlos al servicio de los pobres.

Mientras Jorge Bergoglio se asomaba al balcón de la basílica de San Pedro, Emiliano de Tapia se asomaba a los ojos arrasados de Marcelino, que venció a dos cánceres y domeñó su alcoholismo, que procede de la acera y del callejón del olvido.

Mientras el nuevo Papa saludaba de blanco a la cristiandad, este otro padre le estrechaba la mano a Satur, que aún consume drogas y lo ve todo negro, que no tiene esperanza e insulta al fotógrafo.

Mientras el Pontífice Francisco rezaba, este sacerdote primero maldecía. Porque el paso del tiempo ha venido con gasolina a incendiar más el barrio y hoy está todo en llamas por la crisis económica, verán.

Viajamos hacia atrás al miércoles de la fumata blanca y estamos con el otro papa de Buenos Aires. Porque Buenos Aires se llama este barrio de Salamanca destruido por la droga y la Gran Depresión donde hace 18 años Emiliano fue elegido pastor y refugio.

Uno y trino, como ha de ser: el capellán de la prisión de Topas que acoge en su casa a los que salen de permiso; el cristiano que comparte su vida y su espacio con 27 personas; el cura de pueblo inventándose ahora un milagro en el arrabal de la ciudad para exorcizar al Satanás del paro y la falta de expectativas.

El prodigio es un «proyecto de regreso al mundo rural» en el que Emiliano ha embarcado a siete jóvenes cuya situación –como la del barrio entero– se ha degradado con la crisis. No tenían rescate alguno. Así que, en vez de los panes y los peces, Emiliano se ha encomendado a los pimientos y a las judías, a las tomateras y a la berza. Habemus papas.

«Lo he hablado con el obispo y ha sido muy receptivo con nuestro proyecto. En Castilla, la mayoría de las parroquias de los pueblos tiene parcelas baldías... Pues bien, la idea es poner las tierras abandonadas de las iglesias, de forma ordenada, al servicio de los excluidos».

El puzle está en marcha y ya hay piezas que encajan. Un invernadero que le ha cedido el Ayuntamiento de Aldeatejada. Dos huertos que les han dejado en Torresmenudas. Una ingeniera agrícola que los forma desde hace un mes. El objetivo de lograr un modo de vida en el plazo de un par de años. Y todos los dedos cruzados mirando al cielo, para ver si cae maná de trabajo y llueve futuro.

«En el barrio de Buenos Aires hay 350 viviendas que albergan un millar de habitantes. El 80% está vinculado al mundo de la droga», desgrana Emiliano. «Con la crisis, los que se dedican a la venta ambulante o a la chatarra no pueden ejercer porque se tendrían que hacer autónomos... Y si vas a pedir una ayuda y eres autónomo no te la dan», continúa. «La mayoría de la gente joven ha desaparecido del barrio. Aquí no hay mañana. La desesperación es la constante. Por eso nace este proyecto. En sitios como éste, hoy en día, las salidas a la crisis no pasan ya por lo individual, sino por lo colectivo».

La Buenos Aires de Emiliano –que no la de Bergoglio– es un embudo de escalofrío y dos bocas de alcantarilla sin tapa, tres niñas jugando a bajo cero en la calle y cinco ventanales rotos, las cuatro ruedas del coche del cura rajadas por los clanes del narco.

Bienaventurados los que logran un trabajo, porque así podrán pagar la hipoteca.
Bienaventurados los que llegan sin deuda a fin de mes, porque así no serán desahuciados.
Bienaventurados los que aprenden a leer, porque así entenderán la letra pequeña.

Y en este plan.

–Con los recortes, ¿qué esperanza hay en mitad de la crisis para ellos?

–Ninguna.

La revolución de las lechugas avanza imparable y entramos en el invernadero con la inerme infantería. Una regadera como tanque. Las manos como revólveres. Y el surco roturado que será la trinchera en la batalla de la tierra.

«Durante 40 años, el mundo rural no ha mirado más que al medio urbano. Hay que cambiar la mirada: el medio urbano tiene que mirar al campo. Sobre todo porque hay gente en las ciudades que ya no tiene ni para comer».

El sueño viene de lejos y Emiliano tantea un terreno que ya pisó. Gracias a dos organizaciones sin ánimo de lucro creadas por él en 1995 y en 2002, 26 personas venidas de la exclusión trabajan hoy en el cuidado de mayores en los pueblos. O llevándole la comida a ese vecino de la aldea semideshabitada que no puede valerse por sí mismo. Aquella utopía se hizo real. Por qué no otras. 

Mustafá tiene 38 años y, en esta ruleta de abrojos, hoy lo apuesta todo al rojo impar. Estudiaba la carrera de Económicas en Alemania, hasta que un verano vino de vacaciones a Barcelona, le ofrecieron un empleo y el bestia de él se quedó. Ganaba más como encofrador que como aspirante a Krugman.

«La vida me engañó», se rasca la cabeza y se excusa. «El dinero fácil», se excusa y se rasca la cabeza. 

«Desde 2009 no trabajo. Con la crisis se acabó todo. Y a los que no tenemos nada ya sólo nos queda volver a trabajar la tierra».

Igual que el marroquí, piensa un joven boliviano con el que paseamos y recorremos la geografía fantasma. «Aquí irán las coles». «Aquí irán las sandías». «Aquí pueden ir las papas».

El joven boliviano lleva ocho años en España y de lunes a viernes vive en casa de Emiliano, para ahorrar gastos en la habitación donde están su esposa e hijos. El joven boliviano, que dice que con la crisis ha aprendido «el significado de la palabra curriculum». El joven boliviano, que tiene un crío con leucemia y apunta cosas como ésta: «Hay cosas que parecen imposibles, pero luego salen. Si desesperas no eres digno de llamarte humano».

Hay preguntas que uno hace por hacer y luego resulta que tienen sentido.

– ¿Me dices tu nombre?

–Me llamo Adalid.

Si queréis saber más sobre Emiliano, el siguiente blog, además de este reportaje, recoge una entrevista que le realizaron en enero de 2012: http://blogs.periodistadigital.com/xpikaza

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