Crónica desde Córdoba, Argentina. Entre mil luchas... donde se sueñan los proyectos

Solapas principales

fotoEl jueves salimos a patearnos el centro de la ciudad, leyendo pintadas o escuchando las musicas fuimos haciendo hora hasta conocer a una activista muy especial, porque este día lo quisimos dedicar a todas las que luchan por la salud y seguridad reproductiva de las mujeres... nuestro deseo se vio cumplido con creces. Pero os contábamos que, para empezar, quedamos con  una mujer muy especial, activista decíamos, de Socorro Rosa un grupo de encargadas de informar y sobre todo tranquilizar a otras mujeres que, ante un embarazo puedan sentir temor, inquietud e incluso el peso de una ley del aborto, que como en otros muchos países, no hace mas que legalizar la posesión del cuerpo de las mujeres. Teléfono en ristre, dulce voz y una tremenda paz nos habla sobre el tema, en un momento calma a otra mujer, nos da información y nos guía por la ciudad... es difícil percibir su labor, pero al perderla entre la gente se siente su lucha muy hondo.

Nos deja preparado el corazón para conocer una clínica de salud sexual y reproductiva, donde otras cuatro mujeres nos explican como su trabajo devuelve a muchas de sus pacientes la confianza y la dignidad de ser dueñas de sus cuerpos. Con ellas nos vamos a cenar y la casualidad quiere que lo hagamos escuchando a un grupo de cuarteto cordobés, en directo, con letras reivindicativas,lo que no parece ser habitual, el caso es que nos van provocando las palmas poco a poco... pero hay que ir a dormir.

Apenas nos quedan días aquí, pero seguimos aprovechándolos al máximo. Nos levantamos, ya viernes, y tras el desayuno de rigor con dulce de leche, Nadia nos transporta con su coche al barrio de Maldonado, una villa miseria en las afueras de la ciudad donde el colectivo de la Barranquita desarrolla su actividad. Hace algunos años okuparon un solar que era un vertedero, se hicieron lotes para 8 familias que no tenían casa y construyeron un local comunitario con un parque para que jugaran los niños y las niñas, local que tiempo después se amplió por una mayor necesidad de espacio.

Tienen un taller textil, otro de serigrafía, un horno, reparten lotes de comida y la copa de leche, y hacen actividades de salud comunitaria, apoyo escolar, baile, murga y cualquier otra que salga de las vecinas.

fotoEl dinero para funcionar lo consiguen de Planes sociales, que le pelean a la municipalidad y del taller textil, haciendo trabajos para empresas particulares y peleando también por algunos públicos, nos comentan que son ellas las que cosen las mochilas que la municipalidad luego entregará a sus hijos e hijas como material escolar, algo por lo que tienen que luchar pero que tiene todo el sentido del mundo: que las necesidades del barrio las cubran, si pueden, las propias desempleadas del barrio. El dinero lo reparten por igual entre las trabajadoras, aunque empezaban a discutir cómo hacer con las quieren trabajar más.

Allí mismo, participamos de una asamblea sobre salud comunitaria, en la que se plantean la forma de afrontar el problema de la droga en el barrio, que es bastante importante, por ser uno de los barrios mas afectados por el narcotráfico de la ciudad.

Tras ésta, Nadia nos acerca hasta la Terminal donde cogemos un colectivo hasta el municipio de Malvinas Argentinas, a unos kms de la ciudad. Nos decidimos a ir tras un correo que recibe Marta desde alli y que envía Eduardo, quien nos recibe y conduce hasta su casa, donde junto a Merche, nos cuenta la larga y dura batalla que libran a Monsanto (El contacto con ellos se hizo porque leyeron una crónica nuestra sobre Río Cuarto).  Sin perder el aplomo, con la mirada firme -esa que tienen las personas acostumbradas a luchar por la verdad-, nos comenta que en septiembre se cumplirá un año que decidieron acampar ante las entradas principales, a lo que se supone sera una planta mas de Monsanto, en la que se realizara un proceso -mas- de manipulación genética, al ya de por si manipulado maíz de la zona. La respuesta de los vecinos y vecinas ha sido de apoyo: algunas dan agua, otras pocas comida, presencia ya cada vez menos... Pero la batalla sigue en pie, no hace mucho el tribunal superior de justicia echó para atrás el plan de impacto ambiental que presentó la empresa, sin embargo, lejos de claudicar, Monsanto insiste, sobre todo cuando se ha modificado la ley de medio ambiente para que su próximo plan entre sin problemas. Dejamos de hablar y nos vamos al acampe, todo es desolador en el camino, el viento no cesa de arrastrar polvo, un viento que sopla sin obstáculo desde que las lomas del lugar se arrasaran, junto con la vegetación arbórea original, y todo ello por convertir estos campos en plantaciones de soja.

fotoLa llegada al acampe , entre tierra y viento, se nota porque nos vamos cruzando con restos de lo que al principio fue... con gentes de rostro cubierto que nos saluda. Conocemos a Gustavo, que accede a ser grabado, (esperamos que lo podáis escuchar pronto), y contarnos mas detalles. Nos hablan de los heridos y heridas, de las cargas policiales e  incluso de las peñas de fútbol o del sindicato de la construcción... de piedras que a diario les lanzan coches anónimos... nos hablan de lo duro de la batalla, en definitiva, esa que libran por cada una de nosotras.

Dejamos el acampe con el cuerpo sobrecogido por la impotencia.

El sábado volvimos a la actividad, subidas en el colectivo hacia el barrio S. Vicente donde conocimos una biblioteca popular, la Julio Cortazar, en una casa linda. Allí Cristina nos cuenta el proceso de fundación de la biblioteca, como fueron logrando el reconocimiento municipal, dinero para funcionar y ser un referente en el barrio. Poco antes de ir a comer, una pareja encantadora nos invita junto al técnico de sonido, Javier, a participar de un programa de radio comunitaria,  allí mismo en la biblioteca, la 5a Pata, donde charlamos de luchas y mas...

Un largo día, con parada en la casita de barrio que han construido las vecinas de Sol Naciente, y que esta entre este barrio y el de El Cerrito, un lugar donde, nos dice una hermosa persona, sueñan los proyectos. Vamos acompañada de Tefi de La Trashumante, aprovechan para contarnos sobre el Encuentro de Tierras, que esperan a 600 personas que trabajaran en talleres repartidas por barrios... y esto nos devuelve a la lucha de estas gentes por la propiedad de sus casas, por romper las diferencias con las vecinas, por seguir soñando que las diferentes tierras son una misma. Proyectos de panificadora, textil... que se repiten, que les permitan romper con las desigualdades; aquí en Sol Naciente han vivido la experiencia formativa de La Trashumante y nos cuentan como ello cambió sus consciencias para siempre.

De nuevo nos sorprende la noche, lamentamos no haber tenido ocasión de conocer a Tato, sus circunstancias nos lo han impedido pero a juzgar por lo visto y oído nos llevamos una buena idea, de su bien hacer.

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