De Montevideo a Santiago en colectivo

Solapas principales

fotoEl rápido paso por Montevideo, sólo 3 días, sirvió para afianzar las relaciones con la gente de allí, más desde lo emocional que desde lo político, aunque también es una forma de hacer política. La llegada fue un poco complicada, porque el vuelo se retrasó, perdí el buquebus a Montevideo, no tenía como comunicarme... pero, como diría Manolo, dentro de la lógica de los viajes. Todo olvidado cuando volví a encontrarme con la gente que, cuatro años atrás, compartimos un cachito de nuestras vidas.

Analaura me recibió en su casa, y me hizo sentir como en la mía. Me encontré con Diego Barrios, con el que hice una visita por la ciudad, mientras nos poníamos al día; él sigue en la extensión universitaria, con muchos cursos de capacitación en marcha, y además será papá en un mes. También visité al Sapo (que ahora tiene todos los dientes!) y conocí a su hijo, Autaro, a la Bruja y a su familia perruna; estuvimos en las ferias donde trabaja el Sapo vendiendo libros usados, y en la FAU, donde el Sapo me puso al día de todas las movidas en las que anda militando. No pude encontrarme con Raul Zibechi porque estaba en la escuelita zapatista, pero mediante Diego le hice llegar un regalito y los libros.

El tiempo no daba para más, porque tenía que reunirme con mis compañeros en Santiago de Chile. Todavía me quedaban un par de sorpresillas: en la aduana para entrar en Buenos Aires tuve dificultades para pasar los libros, y luego la cordillera estaba cerrada porque estaba nevada, y tuvimos que esperar unas horas para ver si abrían o volvíamos hacia atrás. 34 horas (y tres comedias americanas) después de mi salida de Montevideo llegaba a Santiago de Chile para empezar otra etapa de este viaje.

Aquí en Santiago nos recibieron los compañeros de Quimantú; como de costumbre la llegada de las compañeras tuvo sorpresa, tanto Lucía como Manolo tenían las señas de la casa de Emma, en la que nos íbamos a alojar, equivocadas. Para sorpresa de todas, Ali se equivocó y nos dio un número que no era. Eso implicó que, tras una hora de paseo por la calle de la Luz, en la que terminamos conociendo todos sus portales y porteros, dimos con la famosa torre A. Ya estábamos todas juntas!!!

En un día caluroso (unos 20 fantásticos grados) y viendo a nuestro alrededor la cordillera nevada. El piso de Emma está en el barrio alto, jijiji, que la gente de aquí llama Sanhattan: altos edificios acristalados, modernos, con seguridad... 

fotoTras la reunión del grupo, definimos objetivos y concretamos tareas. Salimos hacia la universidad ARCIS (Universidad de Arte y Ciencias Sociales). Ayer, día 14, se celebraba el aniversario del nacimiento del MIR o algo similar. La universidad es una antigua fábrica, con mucho encanto, donde han ido desde hace 31 años a parar alumnas que han sido expulsadas otras alumnas expulsadas de otras universidades chilenas. Podríamos decir que es donde acude la gente de izquierdas.

En el patio central encontramos diferentes puestos de libros, y entre ellos, el de nuestros compañeros de Quimantú, que ya se había encargado Manolo de que incluyeran los nuevos títulos de Baladre. Tras distintas charlitas con las gentes de la feria comimos el menú del día en la misma universidad. Por la tarde llegó Pepe, un actor que hizo performances en los distintos lanzamientos de los libros de Quimantú, y concretamente en los de Jesús Giráldez. Por cierto, nuestro compa Jesús es todo un mito entre los diferentes grupos libertarios de Chile, su libro "Creyeron que éramos rebaño" es libro de cabecera de muchas de estas gentes, y más de una nos hizo referencia a que le llevásemos saludos.

Con Pepe nos fuimos al museo de la memoria histórica, en un agradable paseo de unos 25 minutos por uno de los barrios antiguos de Santiago. En el museo estuvimos por una hora, retomando imágenes conocidas de lo que fue el golpe de estado de hace 40 años, en Chile. El resto os lo podéis imaginar: emociones a flor de piel, rabia... y la sensación de que en el actual estado español no existe ni un solo espacio de estas características que recuerde lo que fue el golpe de estado del 18 de julio de 1936.

foto

Con caras más serias y pensativas, regresamos a la Universidad ARCES, donde ya nos esperaba Gabri, de Quimantú, para llevarnos a conocer la escuela pública comunitaria, donde participamos activamente en un taller de teatro, basado en la línea de la improvisación, referenciando a la escuela de Bertolt Brecht, donde todas terminamos participando. Gabriela nos comentó todo el proceso de construcción de esta iniciativa pedagógica, introduciéndonos en sus nuevos proyectos de pedagogía libertaria. Terminamos el día cenando en una típica taberna popular chilena: El Hoyo, donde tuvimos interesantes debates.

A las 22.30h estábamos tomando el metro para volver a Sanhattan; el barrio era otro distinto al de la mañana: las calles estaban vacías y los bares, último diseño, llenos. De nuevo en la casa saludamos a Emma, que de madrugada viajaba a Buenos Aires. Definimos las tareas para el día siguiente y antes de las doce estábamos durmiendo (y algunas incluso roncando). Sobre las 6.30h de la mañana una pequeña sacudida del edificio despertó a algunas.

A las 8 de la mañana ya estábamos levantadas y en marcha. 3 compañeras fueron a la estación de ómnibus a mirar horarios para la vuelta de Bolivia (día 21), mientras otras escribíamos esta crónica. A las 13h tendremos un encuentro con colectivos sociales de Chile a los que les explicaremos las diferentes actividades de Baladre, tanto hoy como en sus 30 años de historia, parándonos, como no podía ser de otra manera, en la RBis. Al final del día nos tocará armar bolsos y maleta para llevar 400 libros de la RBis a Bolivia, donde viajamos mañana a las 23h.

Noticias relacionadas

Etiquetas: