Crónica 14: En Paraná, educando con la agroecología

Solapas principales

Los días en Salvador de Bahia tocaban su fin y con ello la despedida emotiva de la casa de la familia de Mari, llena de gente que nos acogió y nos mimó. Agradecemos profundamente el cariño recibido y todas las atenciones durante estos días…”MARAVILLOSO”!

Viajamos en avión hasta Sao Paulo, pasando por casa de Fernanda, una prima de Mari que nos facilitó espacio para descansar unas horas, ducharnos, conectarnos a internet y dejar algo de equipaje para seguir hasta el sur. Por la noche tomamos un bus  hasta la ciudad de Ponta Grossa, en el Estado do Paraná, y después 8 horas de viaje nos esperaba un baladrino muy especial, Alessandro.

Cansadas de la paliza del viaje, Alessandro nos preparó un café delicioso y nos explicó una agenda llena de actividades y enredos en las tierras del Paraná.

Estas tierras del sur del Brasil están llenas de grandes extensiones donde el lobby industrial del agronegocio campa a sus anchas. Miles de hectáreas de transgénicos, regadas con productos tóxicos. Numerosos estudios hablan de los efectos devastadores para la salud con un incremento alarmante de personas con cáncer. Las promesas del Partido de los Trabalhadores (PT) de la reforma agraria se quedaron en poco y el pacto con la gran industria de los agrotóxicos profundiza más en la desilusión de un pueblo que creyó en Lula.

Pese a todo eso, la resistencia organizada continua y un ejemplo es el  colegio Jesuino Marcondes (de educación infantil) y el colegio Estadual Pref. Antônio Witchemichen, ambos ubicados en la ciudad de Prudentópolis, a unas dos horas en coche de Ponte Grossa, donde viven Alessandro y Ana. Los rasgos de las gentes cambian totalmente con respecto al Norte, con la presencia de colonias europeas y sobre todo, ucraniana. Nos recibieron alumnas de ojos claros, rubias, de piel blanca.

Una apuesta fundamental es la agroecología, junto con las matemáticas, idiomas, etc. La importancia de educar en un modelo sostenible y saludable nos emocionó en medio de tanto latifundio tóxico. El profesor Joao, responsable por el curso técnico de agroecología, nos explicó el proyecto de recogida y clasificación por parte del alumnado de semillas criollas, que sus familias custodiaron y trabajaron durante años, y nos enseñó junto a parte del profesorado las huertas comunitarias del centro. Todo lo que vimos da un soplo de esperanza en el futuro.

Intercambiamos semillas con el centro, dejando las gallegas de grelo, tirabeque o judías, como si fuesen tesoros. En realidad lo son. Comimos con el profesorado intercambiando impresiones sobre los últimos sucesos en Catalunya y la experiencia de cooperativismo agrogandeiro en la que está participando Leo, con la crianza y recuperación del cerdo celta, raza autóctona gallega que estuve ameazada unos años antes. También dimos una entrevista para un programa de radio comunitaria de la región. Ahora nos faltan las notas para concretar el nombre, pero en breves esperamos poder dejarles el link para que lo puedan escuchar. Desde aquí damos las gracias a la profesora Eliane por la oportunidad de dar a conocer Baladre, nuestras luchas y propuestas.

Muy importante para nosostras fue la oportunidad de hablar con el alumnado, ya que se celebraba en el centro el Seminário da Agricultura Familiar – Juventude Rural e Protagonismo. No solo fuimos embajadoras de Baladre sino que explicamos la realidad de nuestro país “Galiza“, de los incendios, del minifundismo… Hablamos de donde vinimos y la diversidad de naciones dentro del Estado Español. Lo hicimos en galego y la sorpresa de todxs al entendernos perfectamente fue de total extrañeza.

Por último, visitamos de la mano del profesor Joao, y siempre en compañía de Alessandro, un faxinal. Territorios comunitarios ocupados por pequeñxs agricultorxs que resisten rodeados por el imperio del agronegocio. En estos espacios lxs agricultorxs emplean las tierras para la crianza en extensión de ganado (cerdos, caballos, vacas, cabras, etc). La propiedad común de la tierra, la toma de decisiones en asambleas y el manejo sostenible de la tierra y bosques nos hicieron recordar los montes comunales galegos y su forma de gestión y propiedad colectiva, vestigios aún de otro tiempo y forma de organización social basadas en la comunidad y muy pegadas al territorio.

En definitiva, resistencia de generaciones en comunidad en tierras abandonadas en su tiempo por los poderosos terratenientes que son ejemplo de que otro mundo es posible.

En fin de semana fue de descanso, trabajo interno y nuevos encuentros. El viernes a la noche fueron los colegas de trabajo de Ana, Laynara y Diego junto a su familia, los que nos agasajaron con un riquísimo y abundante churrasco en su casa en la ciudad de Irati. Allí es donde Ana desarrolla su trabajo de pedagoga en un centro educativo ubicado en una zona rural. Fue una noche de risas, canciones, buena conversación, brindis y deseos de volver a vernos.

El domingo, al escampar la tormenta que cayó fuerte el sábado, fuimos todas de excursión al Parque Natural Vila Velha, próximo a Ponta Grossa. Allí, junto a Ana y Alessandro, pudimos admirar las impresionantes formaciones rocosas y lagunas de este espacio protegido, vigilado de cerca por los monocultivos de eucalipto que también abundan en estas tierras.

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