2ª Crónica: 25 años de Blauer Montag, debates y reencuentros en el HH del G20

Solapas principales

fotoA las seis de la mañana del sábado, 30 de junio, la cara sentía los rayos del sol, que entraba por las ventanas, la sorpresa, una se despierta con la sensación de haberse quedado dormida y de que ya es medio día, pero es el amanecer soleado en Hamburgo. Prontito, tras los arreglos mínimos del cuerpo, nos hacemos un desayuno con Lars, nuestro anfitrión. Es el momento de explicarnos el documento que se presenta esta tarde en la actividad sobre los 25 años de “Blauer Montag” (LUNES AZUL, grupo que nace de la gente Autónoma de Hamburgo, sobre luchas en las relaciones laborales y mejora de los derechos sociales).

Lars nos va explicando los dos ejes del documento, por una parte los cambios en el terreno laboral desde la década de los setenta del siglo pasado, la aparición del desempleo, las precariedades laborales, la aparición de la prestación de mano de obra, la externalización, la reducción salarial, la deslocalización y por otra parte, la perdida de seguridades, de derechos sociales, primero con la reducción de los seguros de desempleo y luego con el famoso Hartz IV de los primeros años de este siglo, donde se implementaba las contraprestaciones de la gente que cobra prestaciones sociales y se fue progresivamente implementando el control social de estas personas. La tesis central es que estamos ante una situación que viene de lejos, que no nace en este siglo, que ya estaba dentro del capitalismo industrial alemán de finales de los años sesenta del siglo pasado y que acelera en la década de los setenta, hasta llegar a nuestros días. Lars lo hace todo muy sencillo y nosotras además de escuchar tomamos las mínimas notas para la actividad de la tarde.

A las doce salimos todas de la casa, paseando entre las calles, cruzando la trasera de Rote Flora, la que fue mítica okupacion y actual Centro Social, bromeamos en la pista de Skate, vamos sacando fotos que compartir con las baladrinas. Y llegamos al antiguo Matadero, que ahora es un espacio con iniciativas diferentes, desde el llamado Centro Sociale, okupado, con su parte de restaurante y de salas de actividades culturales/políticas, que allí sera la posterior actividad de la tarde. Hasta dos naves con iniciativas variopintas, como librerías, tiendas de artesanía, de discos y otros dispositivos musicales, todo entre muchas iniciativas de cafés y bares con aire más social. Destaca en una de las naves una sala de Conciertos, donde nos cuentan que actuó entre otras las conocidas Betagarri. Pero las calles del antiguo matadero, están repletas de puestos del mercado de la Pulga, un rastro muy popular en Hamburgo. Es una sensación agradable el pasear entre los puestos observando que una allí pueda encontrar de todo, o comer/tomar un almuerzo o comida de cualquier lugar del mundo. Tras el paseo entre las calles del mercado de La Pulga, decidimos comer, ya son las dos y va tocando, lo hacemos en el restaurante del Centro Sociale, un espacio agradable, entre arboles, con mesas solidas de madera alargadas y lo más importante con una carta de platos vegetarianos, veganos y de toooo muy ricos. Para entonces se había sumado Bea, una conocida del año pasado, activista del sindicato Verdi, que ahora vive en Wupertal, con ella esta su amigo y compa. Casi sin darnos cuenta comienzan las conversaciones sobre Catalunya y llegamos a nuestro amigo Raúl y su articulo sobre ese país y los CDRs, que alucina a todas, Bea acababa de traducir para revistas diferentes alemanas.

En una hora, a las tres, tras la comidita rica, nos vamos sentando en la sala grande del Centro Sociale, antes saludamos a nuestro querido Andoni, que tanto compartimos momentos hace un año, por las calles de Hamburgo, contra el G-20 y recordando a nuestra Susana, con quien Andoni compartió jefe explotador y que dio sentido al GAS de HH. Achuchones y besos, para al rato dar la bienvenida a nuestra más querida traductora Isa, la de Orereta-Renteria, es de esas personas que su pueblo hace de apellido. Fue llegar Isa y comenzar la exposición del documento que nos había explicado Lars, por la mañana en el desayuno. La sala se va llenando, somos cerca de cincuenta personas, Manolo se va sorprendiendo de las caras que ve, es un reencuentro con gente de Frankfurt, Bremen... y sobre todo de Hamburgo, de los viajes baladrinos de finales de los ochenta y todos los años noventa o ya en los primeros años de este siglo, eso si con pelos blancos o grises o casi sin pelos, jejeje. Entre esas conocidas esta Inga una feminista que es compañera de muchas traducciones militantes con Isa y otras, en la ciudad de Hamburgo. Y que el año pasado nos acompañamos mutuamente en muchos momentos de las luchas/movilizaciones contra el G-20. Tras la exposición del documento, con la moderación y presentación de Lars, se da paso a las aportaciones/reflexiones/intervenciones diferentes, es un goteo, una tras otra, hasta llegar a superar las treinta y al minuto antes de cerrar ese espacio de intervenciones decidimos dar nuestras opiniones y reflexiones baladrinas, que hacen de cierre de una sesión de tres largas horas.

Ahora es momento de cafés, de pastas y para algunas de lentejas y patatas. Nosotras nos vamos a las calles del antiguo matadero, a la puerta del Centro Sociale, a ir concretando nuevos enredos con Isa, Bea e Inga. Todo fluye, que si venirse a los próximos Encuentros de Baladre, sobre todo las Hamburguesas apuestan más por mayo-19, y por Altsasu, no saben nada; son conscientes del frío madrileño de noviembre. Igualmente Bea nos expresa su deseo de encontramos por Catalunya, en meses y se abren nuevos posibles enredos con alumnas en practicas de distintas formaciones sociales en las que están de profes Inga e Isa. Lo que también va quedando claro que el viaje baladrino a este país, de 2019, debe ser a primeros de octubre, para poder desarrollar actividades en Universidades y centros de formación similares. Y entre nosotras comenzamos a tener elucubraciones sobre como contar con tiempo con apoyos de otras baladrinas, que luego se sumen al viaje, y sobre todo que dominen mínimamente inglés o el lujazo del alemán. No paramos de sentir tristeza y pena por la ausencia a ultima hora de Agueda, con el billete comprado y toooo.

A eso de las siete ya estábamos caminando Isa, Toni, con su bici, y nosotras a un espacio social nuevo, llamado La Fabrica, que es chulisimo, es la suma de siete u ocho edificios del municipal que se ocupó y luego se negoció la cesión para poderse quedar ahí.  Allí se ven expresiones artísticas diferentes, nos llaman la atención las bicicletas imposibles, los murales grandotes y sobre todo la sensación de isla, en el centro de Hamburgo, rodeadas de edificios municipales de Teatros, de los diferentes edificios sobrios de los Juzgados. Fue un paseo lleno de explicaciones de Isa, sobre la ciudad, los proyectos sociales, las luchas y el proceso de Gentrificación que es imparable, también aquí, unido a la turistificación de la ciudad. Ya regresando para la casa de Lars, visitamos a una amiga y compa de espectáculos diferentes, de Isa, una mexicana que lleva más de veinte años viviendo en la ciudad y desarrollando sus habilidades artísticas en Museos y espacios diferentes de Hamburgo, de nombre Saida. Tras la visita a las calles de nuevo, para notar la tensión del mundial de fútbol, en las aceras, se masca la salida de Portugal de ese torneo, y nos paramos a disfrutar de los minutos del descuento, compartiendo comentarios sobre las caras del millonario Ronaldo y que en ese momento nos gustaba que Uruguay mandase al super ego para su casita en Madeira.  El resto del camino, fue sobre el gran negocio del fútbol, la excepción del St. Pauli, un equipo diferente, que práctica el mismo deporte, pero con otros valores y compromisos. Nos acordamos de Diego de Coia y de Mariano, que disfrutarían mucho con este excepcional St. Pauli y sus actividades antiracistas y antipatriarcales. Llegando a Rote Flora, Isa se va a tomar su tren y nosotras, recorremos las ultimas calles antes de llegar a nuestra casita. Ambas recordamos la MASA CRÍTICA que nos encontramos al llegar a Hamburgo, de camino a casa de Lars, kilómetros y kilómetros de personas en bicicleta, disfrutando de ellas y reivindicando su uso, algo impresionante, que nos dejo alucinadas a las dos. Hemos vivido manifestaciones parecidas por Euskal Herria o Madrid, pero nunca habíamos visto algo igual, miles de ciclistas en las calles.

La cena y su tertulia posterior nos llevo casi al nuevo día, cerramos los últimos minutos del sábado concretando la agenda del domingo, que parece muy cargado de encuentros interesantes y lindos.

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HH 30-06-2018
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